Ser científico debe ser tan apasionante como aburrido, a juzgar por las «creaciones locas» que de vez en cuando aparecen en los periódicos y revistas. Matemáticos y físicos publican trabajos tan divertidos como aparentemente poco prácticos: a veces resuelven cuestiones de chiste, otras veces dilemas que han permanecido en la consciencia colectiva durante siglos.