Ian Rankin on his love of Thomas Pynchon. When rumours began to circulate concerning an impending novel from the reclusive American author Thomas Pynchon, I was sceptical. There had been rumours before: they are part and parcel of the parallel universe encountered in Pynchon's work. But then a news release appeared, apparently written by Pynchon himself. The book would be around 1,000 pages long, appear towards the end of the year, and be called Against the Day.
This was a cause for despair. It meant that once more I would begin to inhabit the shadowy, conspiracy-driven theatre of the absurd that seems to be Pynchon's imagination. It's a place that constrains and hypnotises the general reader, and exerts an even greater pull on the true fan. The press release itself is vintage Pynchon.
I spent the summer of 1981 cooped up in the library at the University of Edinburgh, writing a dissertation on the short stories of Thomas Pynchon. Pynchon seemed to fit the model I was learning of literature as an extended code or grail quest. El regreso triunfal del 'hombre invisible' | Actualidad | Móvil EL PAÍS. Así que ha vuelto, y la pregunta que se nos ocurre al terminar Vineland es: ¿qué es lo que le ha llevado tanto tiempo? Porque éste no parece un libro escrito para romper con un bloqueo; no está congestionado o inconexo, ni es difícil; de hecho, tiene un estilo fluido y ligero, y divertido, y es, tal vez, la obra más fácilmente accesible de todas las presentadas por el hombre invisible.
Tampoco es el libro que pensamos que Thomas Pynchon estuviese escribiendo.Oímos que estaba haciendo algo acerca de ¿Lewis y Clark? ¿Mason y Dixon? ¿Una novela de ficción científica japonesa? Y una primavera en Londres, una revista anunció la publicación de un megalibro de Pynchon de 900 páginas sobre la guerra civil norteamericana, publicado en auténtico estilo pynchoniano por una editorial pequeña, de la cual nunca había oído hablar nadie, y ya me dirigía hacia la puerta cuando recordé la fecha en que estábamos, 1 de abril, ja, ja, ja. ¿Qué les sucedió a aquellos libros espectrales? ¿Nunca existieron? Libros. La sexta novela de Thomas Pynchon trae varias sorpresas pero ninguna desilusión. Más accesible aunque no menos compleja que El arco iris de la gravedad o Mason & Dixon, Contraluz es la primera versión pynchoniana en diez años y, sobre todo, post 11-S.
¿Qué sucede cuando los que ponen bombas son los buenos y los malos se refugian en las corporaciones? Una sátira muy política sobre el período de comienzos del siglo XX, cuando el capitalismo configuró su cara más fría y mecanicista, la cara que aún mantiene algunos de sus rasgos más salientes. Cada novela de Thomas Pynchon aborda, a su manera, una misma pregunta: ¿Qué es eso que se llama Estados Unidos? O, mejor dicho, ¿qué es ser estadounidense? Cuando habla de espías en la Segunda Guerra Mundial, de próceres durante la guerra de la independencia, de bandas de rock o de hippies devenidos agentes federales, de lo que está hablando es de la naturaleza más recóndita del tan meneado american way of life.
Contraluz. El clavo en la pared » El decálogo de Thomas Pynchon. Hay escritores que detestan ejercer de escritores. Creen que la obra literaria se explica por sí misma, que todo lo que tienen que decir está contenido en sus novelas o en sus poemas, y rechazan entrevistas, premios, homenajes y cualquiera de las sevicias que impone la vida literaria. Desdeñan venderse a sí mismos como peponas de feria, el arduo self-marketing, la laboriosa producción de la propia presencia que forma parte enojosa e inevitable del oficio de escritor y que a menudo exige más tiempo, energía y determinación que la construcción de la obra artística. Si hay escritores que no escriben (los bartlebys), también hay escritores que sólo escriben; no se hacen fotografías, no opinan en la prensa, no acuden a universidades de verano, no presentan libros de otros, no forman parte de jurados ni comités ni academias.
Los tonos de este rechazo van desde el huraño y misántropo (Rafael Sánchez Ferlosio) al misterioso (Maurice Blanchot) o al tímido (Julien Gracq). 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. Libros. Thomas Pynchon, el siempre esquivo y experimental escritor norteamericano, sorprendió a todos: Inherent Vice es su novela más normal, un policial de la estirpe pulp que transcurre en esa triste frontera entre el final de los ’60 de Acuario y los ’70 de Cáncer. Inherent Vice Thomas Pynchon Penguin Press, EE.UU. 384 páginas El nombre en la portada –en letras de neón, brillando sobre una ilustración bastante fea y apropiadamente anticuada– es el de Thomas Pynchon. Pero, apenas unas páginas después, comprendemos que –de no detectarse ciertos rasgos y tics y rarezas características– el nombre podría ser muchos otros. Podría ser el de Kem Nunn (autor del clásico surf-noir Tapping the Source y uno de los creadores de la malograda pero venerable serie playera de HBO John From Cincinatti).
O el de Newton Thornburg (responsable de hitos del policial vietnamita de Los Angeles como Cutter and Bone). O el del cantautor Warren Zevon volviendo de la muerte con una encontrada novela perdida en la garganta. El enigma Thomas Pynchon. Radar libros - Página/12 - Buenos Aires - ARGENTINA. Hacer Historia Por Rodrigo Fresán Sí, como en ese libro, como en la primera línea de las muchas líneas que acabarán conformando la inapelable gravedad de un arcoiris de sonido y furia de más de ochocientas páginas, un grito cruza el cielo y ese grito es el grito de Super-Pynchon. Habría que pensar en Thomas Ruggles Pynchon, Jr. como en uno de esos héroes felizmente mutantes y eufóricamente conflictuados de los comics de Stan Lee, como un X-Men de poderes complicados.
Nombre clave que bien podría ser Shadow o Hollow o Nobody o Invisible. ¿Cuál es la forma de un libro de Thomas Pynchon? Pensar en Pynchon como el eslabón de una cadena que arranca con la metaficción marinera de Herman Melville, sigue con el Hollywood apocalíptico de Nathanael West, estalla con las adicciones corporativas de William Gaddis (a quien Pynchon le debe más de lo que le gustaría reconocer) y el virus lingüístico de William Buroughs, viaja al futuro con la ciencia-ficción replicante de Philip K. Arriba. Un Ulises de segunda generación.
Thomas Pynchon, American Novelist | Reader's Guides & Information | Inherent Vice. Estás soñando. Por Richard Powers “Información. ¿Qué tienen de malo la droga y las mujeres? ¿Alguien se pregunta si el mundo se está volviendo loco, con la información que se vuelve el único y verdadero medio de cambio?” “Yo pensé que eran los cigarrillos.” “Estás soñando.” (El arcoiris de la gravedad) Recuerdo eso que entraba, silenciosamente, por supuesto, sobre su arco parabólico, que purificó la forma latente en el cielo. Durante tres décadas, volví sobre ese arco una vez por año, esa forma que no tenía sorpresas, no tenía segundas oportunidades, que no tenía regreso. Los confines de la imaginación. Desconcertante como un espejo. Por Lorrie Moore La mente de Pynchon es la trampa de hierro de la literatura norteamericana: nada, amplio o pequeño, se le ha escapado. Cada “novela de ideas” –porque Pynchon es polémicamente nuestro novelista más cerebral, esa etiqueta anémica y desagradable queda pegada a sus libros como una calcomanía– está construida detalle por detalle, dolorosamente, por un hombre con una mirada inagotable y un apetito incansable por el mundo.
El mosaico narrativo que emerge es fuerte y desconcertante como un espejo, no tan reflectivo como un espejo, y, no como una casa de espejos, cada novela se dirige a comprender toda una era, sus hechos y energías sueltas, aunque rara vez lo haga impiadosamente. Pynchon tiene un sentido historiográfico del relato (de frente y de espalda), un sentido musical de la frase, un sentido filosófico de la verdad y la aflicción, un ingenio vaudevilliano. La obra de Pynchon es valiente, graciosa, misteriosa, rica en todo tipo de originalidades y sorpresas. Mason y Dixon, de Thomas Pynchon « LOS LIBROS. Tengo que empezar diciendo que para mí poco saber y entender, Mason y Dixon, la novela de Thomas Pynchon es una obra maestra, que lo debería de poner en mayúsculas, si no tuviera, grabado a fuego en el cerebro, que escribir en internet con mayúsculas es pegar gritos, pero en fin, habría que gritar que esta novela es una OBRA MAESTRA.
¿Es un libro de historia? ¿Una novela histórica? Y el libro empieza por el primer contacto entre Charles Mason y Jeremiah Dixon haya por el año 1760, y que se embarcan en una misión para alcanzar las costas de Sumatra, pero que jamás llegaran a ellas, y que les llevaran a las más asombrosas aventuras que irán contando de forma magistral este Pynchon, que se encuentra entre el novelista que escribió V. y Arco iris de gravedad, a mi no se parece al de Vineland.
Thomas Pynchon, que sigue siendo un personaje enigmático, del que solo se conoce una fotografía suya que ya es clásica, la foto de su anuario del colegio. Ficha: Lengua: Castellana Editorial: Tusquets. Aunque no lo veamos. La obra del enigmático Thomas Pynchon (el único escritor del siglo del que no se conoce su cara) es una de las más influyentes en la literatura norteamericana de posguerra. A poco más de treinta años de la aparición de El arcoiris de la gravedad, el editor de Doubleday Gerald Howard recrea la atmósfera de aquellos años en los que la entropía aplicada a la literatura dio a luz a un nuevo modo de escribir. Además, opinan sobre el autor invisible Don Delillo, Jeffrey Eugenides, Lorrie Moore y Richard Powers. Por Gerald Howard En 1973, El arcoiris de la gravedad de Thomas Pynchon impactó en mi cerebro y explotó como si fuera un misil V-2. Ante la ausencia de cualquier otra alternativa, decidí arrancarme del abismo de la desesperación a fuerza de leer.
Fue nuestro gran libro. Cork había sido el joven editor asociado de una casa editorial de Filadelfia llamada Lippincott. V., publicada en 1963, es considerada ahora una de las mejores novelas del siglo XX. Www.uhu.es/hum676/revista/ortiz.pdf. Mason y Dixon. ¿Quién es Thomas Pynchon? Sin duda ésa es la pregunta del millón en las letras no sólo norteamericanas sino en toda la literatura mundial actual. Apenas si sabemos de él poco más que rumores y conjeturas. Lo único cierto es que nació en Long Island en 1937, que sirvió en la armada, estudió en Cornell y trabajó como redactor técnico para la Boeing en Seattle hasta que en 1963 publicó V. . Y desde entonces el misterio... Porque Pynchon es la mayor leyenda de las letras norteamericanas tanto por su vida como por su obra. Lo leí por primera vez a comienzos de los 80, primero La subasta del lote 49, a continuación V. y El arco iris de la gravedad.
Después de 17 años nos entregó Vineland (1990), que no logró entusiasmarnos como El arco iris de la gravedad aunque a nadie pareció importarle: a fin de cuentas, no era el tan esperado libro que venía anunciándose desde hacía más de dos décadas. Como no podía ser menos, la novela tiene un claro componente metaficcional e incluso intertextual.