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Literatura vasca

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Kirmen Uribe: “El novelista ha de escribir sobre lo que no sabe” Kirmen Uribe (Vizcaya, 1970) ya es mayor. El autor de Bilbao-New York-Bilbao (Seix Barral, 2010), con la que ganó públicos extranjeros y numerosos premios españoles, presentaba a un joven poeta extrañado ante el descubrimiento del mundo. Su prosa vivaracha e incluso lujuriosa es ahora madura, se acerca a J. M. Coetzee, a W. G. El asunto es vasco, enteramente, “pero es global”, dice Uribe, casaca vaquera, sus habituales pañuelos coloridos al cuello, su cara de niño como cuando publicó su novela anterior y aún jugaba con los lápices. Produce melancolía, “y admiración”, dice Kirmen Uribe, asomarse a ese alma vasca “que fue herida, pero no fue rota”. “En la novela los hechos son verdad. Y es que si no fueran reales, dice Kirmen Uribe, “no me hubiera sentido cómodo. Se lo escuchó a su madre, que en el libro lo guía.

-Es el libro de una persona mayor. -Tal vez sea el primer libro de mi etapa madura, puede serlo. Edurne Portela: “La carcajada de ‘Ocho apellidos vascos’ no es decente” En el camino entre el silencio y la neolengua que se apropió de buena parte de Euskadi hay otras estaciones legítimas, y son las que explora Edurne Portela en El eco de los disparos (Galaxia Gutenberg). Portela aporta un libro complejo a una realidad compleja, huyendo del maniqueísmo y de la equidistancia y navegando con una precisión difícil pero certera en el territorio que abrió Primo Levi cuando defendió conocer lo complejo para comprender, no para justificar. Portela, doctorada y profesora de Literaturas Hispánicas en EE UU, dedicó muchos años a investigar la violencia en Argentina o la Guerra Civil en la ficción hasta que se dio cuenta de que miraba hacia otro lado para no mirar al propio, a la sociedad silenciosa y cómplice del País Vasco en el que nació y creció.

Y decidió ocuparse de ello. “Dediqué toda mi carrera académica a estudiar y escribir sobre la violencia, pero era siempre en otro sitio y en otro contexto. La cultura y la información son el camino. History of Basque literature. Basque Literature Portal. This work is part of the project EHU 10/11 of the University of the Basque Country. © 2011 Olaziregi, Lasagabaster, Etxebarria, Garzia, Arcocha-Scarcia, Oyharçabal, Haritschelhar, Otaegi, Urkizu, Altzibar, Etxaniz, Lopez Gaseni, Ezkerra. Index: Introduction: Reflections about Basque literature and its study: Jesús María Lasagabaster - Professor Emeritus of the University of Deusto Oral Basque literature:Classic Basque literature (16th-19th centuries):16th century: Aurélie Arcocha-Scarcia (Université Michel de Montaigne - Bordeaux III / IKER-UMR 5478) - Beñat Oihartzabal (IKER-UMR 5478 CNRS) 17th century: Aurélie Arcocha-Scarcia (Université Michel de Montaigne - Bordeaux III / IKER-UMR 5478) - Beñat Oihartzabal (IKER-UMR 5478 CNRS) 18th-19th: Jean Haritschelhar (Ex-director of Euskaltzaindia - Royal Academy of Basque Language; Professor of the University of Bordeaux) 20th-century Basque literature:Narrative: M.J.

Literatura en euskera. La literatura en euskera es la literatura que utiliza como vehículo de expresión el euskera. Hasta el siglo XVI fue una literatura predominantemente oral y popular, tal y como se puede apreciar en el influjo que tuvo en sus inicios escritos.[1] La literatura escrita siguió un camino parecido al de otras literaturas en lenguas minoritarias como la albanesa, friulana o la finesa. La primera obra impresa exclusivamente en euskera es la antología de Bernat Dechepare, Linguae Vasconum Primitiae, publicada en 1545, que es aún hoy aun uno de los textos más citados en defensa o como referencia al euskera.

En 2004 se descubrió también un manuscrito, de Juan Pérez de Lazarraga, que puede arrojar nueva luz sobre los orígenes de esta literatura. Durante el siglo XVII la literatura en euskera vivió su Edad Dorada, en la que prosperó la poesía y la prosa religiosa. Consideraciones generales[editar] Lingue Vasconum Primitiae (trad. Frente a aquellos que la consideraban bárbara y ágrafa: (...) Poesía 1. Literatura vasca :: Auñamendi Entziklopedia. Crítica de 'Nuestras guerras. Relatos sobre los conflictos vascos': El rastro de la ficción vasca. El 20 de octubre de 2011 ETA anunció el fin de su actividad armada. Tras ese momento una ola de alivio ha recorrido el país. Y en la literatura en euskera parece reverdecer un movimiento de la violencia en la sociedad. También se ha reforzado el discurso sobre la memoria histórica.

Por ello, habrá que pensar que la edición de esta antología significa una toma de posición, no sin riesgo, en el debate actual sobre memoria. Apoyada por el Instituto Etxepare del Gobierno Vasco, esta recopilación apareció originalmente en traducción inglesa en la Universidad de Reno, Nevada. El proyecto atiende a dos momentos históricos: narraciones sobre la Guerra Civil y sobre el llamado, como se subraya, eufemísticamente "conflicto vasco".

El marco temporal se define con claridad entre 2000 y 2012. Eider Rodriguez incide en el dolor, desde la perspectiva de una mujer que se entera de que su pareja exiliada comparte su vida con otra persona Nueve son los relatos que tratan de la violencia. Saizarbitoria: “He aprendido demasiado tarde el papel de la literatura en mi vida” El escritor Ramón Saizarbitoria (San Sebastián, 1944), galardonado esta semana con el Premio Euskadi de Literatura en Euskera por su novela Martutene, confiesa que siempre escribe "de lo mismo, de las relaciones humanas y de la lata de ser vasco". Saizarbitoria, uno de los grandes renovadores de la literatura en euskera, también ha alcanzado el éxito al ser traducidas sus obras al castellano, como con Guárdame bajo tierra, Premio Nacional de la Crítica. Con su segundo galardón de los Premios Euskadi, ha tenido ocasión de repasar su trayectoria, marcada por los parones, su compromiso con el euskera y al final, el descubrimiento tardío de cuánto le gusta escribir.

"Siempre he sido un poco retrasado, incluso en la escuela; voy llegando tarde a las cosas. El autor debutó en 1969 con Egunero hasten delako. Entonces, este sociólogo y escritor hacía también periodismo y teatro. "Los de nuestra generación tapábamos huecos. Nunca he tenido necesidad, ganas de publicar" Seis visiones de ‘Harri eta herri’ al cumplir 50 años.

La editorial Itxaropena, de Zarautz, publicó en 1964 un poemario que Gabriel Aresti (Bilbao, 1933-1975) había escrito dos años antes. Se editaron entonces 972 ejemplares: 480 para suscriptores, 80 para el autor y 29 para la censura. Harri eta herri recogió el giro de Aresti hacia la poesía social y marcó el inicio de la renovación de la poesía en euskera. El Fórum Bilbo Zaharra conmemora ahora el 50º aniversario del libro con un ciclo de charlas que reunirán a seis escritores y especialistas que conocen en profundidad la obra de Aresti y el valor de Harri eta herri. Dos escritores galardonados con el Premio Nacional de Literatura abrirán los encuentros: Anjel Lertxundi, Nacional de Ensayo en 2010 por Eskarmentuaren paperak, y Kirmen Uribe, que obtuvo el año anterior el mismo premio en Narrativa por Bilbao-New York-Bilbao. “Lertxundi no escribe poesía, pero dice que lee más poemas que narrativa y Kirmen ha sido poeta antes que narrador.

Memoria de violencia. Literatura e historia pueden hacer excelente pareja, a veces la hacen. No todo es fábula en la literatura. ¿Quién si no daría cuenta del non dit, las formas de dominación, lo simbólico? Aún así, es difícil que el historiador que se asome a la guerra de memorias que sacude la polarizada Vasconia actual, escape a los engranajes, las tensiones, las obediencias de los lobbys narrativos. Cuando en los 90 se supo que un escritor en vascuence, Atxaga, iba a publicar un libro sobre un etarra (Gizona bere bakardadean, El hombre solo, 1993) se produjo un revuelo en la comunidad lectora. Cuando en los noventa se supo que Bernardo Atxaga iba a publicar una novela sobre un etarra se produjo un revuelo en la comunidad lectora Respecto al tema «víctimas de ETA», Raul Guerra Garrido llevaba más de diez en el filón, casi en solitario: a Lectura insólita de El Capital (1978) le sucedieron La costumbre de morir (1981) y La carta (1990).

-Abaitua, la carga identitaria. Transformación creativa. Los movimientos de la literatura vasca se despliegan en long durée. Deben pasar algunos años para que pueda producirse lo que el crítico de la vida social, Iuri Lotman, llamó “una explosión de la cultura”, un momento imprevisible, una “transformación creativa de la estructura de la vida”, que lleva consigo un cambio en la percepción del medio literario.

Los medios culturales necesitan de procesos de larga duración. Año a año el movimiento resulta imperceptible, como en la intrahistoria unamuniana, pero, de pronto, una serie de obras vienen a conmocionar un período cultural y literario, a crear una mudanza en las formas de creación. En marzo y abril de este 2013 han coincidido en las librerías las traducciones al español de tres obras más que estimables creadas en lengua vasca: Twist (2011 en su edición original) de Harkaitz Cano, Martutene de Ramon Saizarbitoria (2012) y Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe (2012), y puede que esa circunstancia no sea más que eso: una coincidencia.

“La literatura ayuda a entender la realidad, por qué no el conflicto vasco” Our wars (Nuestras guerras), publicado por el departamento de Estudios Vascos de la Universidad de Reno, ha sido una de las principales apuestas del Instituto Etxepare en la recién terminada Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde fue presentado. El volumen, una antología de relatos de 13 escritores vascos —Bernardo Atxaga, Ramón Saizarbitoria, Jokin Muñoz, Eider Rodríguez, Karmele Jaio o Harkatiz Cano—, pivota entre la Guerra Civil y lo que su editor, Mikel Ayerbe (Azpeitia, 1980), denomina conflictos actuales, el terrorismo de ETA, “la represión”, la política respecto a los presos y otros muchos de los ángulos sobre los que se ha tejido la historia reciente de Euskadi. El libro llega ahora a Durango, que el jueves, el primer día de la Azoka, recibió 35.000 visitantes. P. ¿Cómo nace el proyecto?

R. El centro de Estudios Vascos de la Universidad de Reno me planteó editar una antología sobre el conflicto vasco. P. R. P. R. P. R. P. R. P. R. Saizarbitoria presenta ‘Martutene’ Ramón Saizarbitoria (San Sebastián, 1944) presentó ayer su nueva novela Martutene (Erein), después de 12 años desde la última Gordenazazu lurpean. El grosor de la obra, con 782 páginas en “tiempos de crisis” al que el autor hace numerosos guiños y agradecimientos, adquirió una dimensión más allá de la extensión escrita. Se trata de la última novela para adultos que el escritor y sociólogo donostiarra escribirá —quiere dedicarse a la juvenil— y había mucho que contar. Durante la presentación ayer de Martutene en San Sebastián, Saizarbitoria desgranó algunas de las claves existenciales de su última obra que aborda la forma en la que la culpa convive con las personas. La historia gira entorno a una pareja, Martin y Julia y otros personajes que hacen de catalizadores de sus propias vivencias sentimentales.

Cauto y reservado hacia su persona y obra, Saizarbitoria recordó lo poco que le gusta hablar de él y de sus obras. LA MANIPULACIÓN DEL EUSKERA. Las vigorosas políticas lingüísticas de discriminación positiva del euskera han conseguido que en sólo dos décadas el porcentaje oficial de la población vascoparlante pase del 20% al 30%.

El euskera ha salido de su secular reducto del habla coloquial para convertirse en una lengua en la que se imparten las materias universitarias. Dispone de un canal exclusivo de televisión y radio con una audiencia cercana al 10% y produce anualmente una media de 1.200 libros, un tercio de los cuales pertenecen a la literatura y al ensayo. Hoy es una lengua aceptada y deseada por la práctica totalidad de la población vasca, aunque no faltan las críticas a la manipulación política que se ejerce con ella y la amargura en aquellos sectores, funcionarios de la Administración y profesorado principalmente, que han sufrido los 'efectos colaterales' de unos programas de euskaldunización forzosos, juzgados en algunos casos excesivos.

Saizarbitoria: “He aprendido demasiado tarde el papel de la literatura en mi vida” El campesino Saizarbitoria. Ramón Saizarbitoria es donostiarra y del 44. Es decir, nació demasiado pronto. Demasiado pronto para ser inocente. Y es que pertenece a una generación atravesada por la culpa. Dónde estuvimos y dónde no estuvimos. Qué hicimos o dejamos de hacer. Ramón Saizarbitoria ha contado que su padre leía libros prohibidos y escribía y cantaba bertsos; que el euskera de sus primeros balbuceos no iba más allá de los fogones de su cocina; que le llevó a escribir en esa lengua la pura militancia, su manera de contribuir a la "construcción nacional", la escritura como arma de batalla a la manera de la literatura de urgencia republicana en nuestra guerra civil. Ramón Saizarbitoria haría suyo lo escrito por Isaiah Berlin: "Ellos me entienden, como yo les entiendo a ellos; y este entendimiento crea en mí la sensación de ser alguien en el mundo".

Atxaga: “Me gusta más escribir ahora que cuando publiqué ‘Obabakoak” La obra más emblemática de Bernardo Atxaga, Obabakoak, cumple 25 años. El escritor asegura que desde entonces ha ganado en el "amor al oficio" y ha perdido "la ilusión por todo lo que rodea al hecho de escribir, por los viajes, las promociones y las mesas redondas". "Me gusta más escribir, si cabe, que cuando publiqué Obabakoak", ha asegurado el autor en una entrevista telefónica, en la que admite que quizá ahora "las ideas originales no acuden con tanta frecuencia" como antes. Atxaga (Asteasu, 1951), que tiene entre sus muchos premios el Nacional de Narrativa, que ganó en 1989 precisamente por Obabakoak, no siente el peso de ser uno de los escritores más reconocido en euskera. Reconoce que ha tenido "más proyección que otros", pero que siempre ha estado acompañado por colegas "muy buenos" de su generación, entre los que cita a Ramón Saizarbitoria, Anjel Lertxundi o Koldo Izagirre.

Atxaga también ha reflejado en su obra el problema de la violencia en Euskadi. Saizarbitoria plasma sus obsesiones en cinco relatos alrededor de la exhumación. Ramón Saizarbitoria (San Sebastián, 1944) cierra una etapa con Gorde Nazazu lurpean (Erein), un libro de cinco relatos largos con la exhumación como anécdota recurrente.

El escritor la utiliza como excusa para plasmar sus temas de siempre, sus preocupaciones más íntimas: el amor y el desamor, la incomunicación y la situación del País Vasco. De hecho, ayer aprovechó para criticar la "postura tan necia que existe en torno a los escritores amenazados". Saizarbitoria presentó en San Sebastián este libro que comenzó a gestarse hace dos décadas, en el mismo momento en que terminó de escribir a mano Gudari Zaharraren gerra galdua, un relato sobre un viejo mutilado de guerra en trámites para recibir su indemnización. El escritor dejó la historia guardada en un cajón y no la desempolvó hasta que leyó la sinopsis de una película que le recordó a su viejo escrito.

Precisamente, Saizarbitoria reflexionó en voz alta sobre este último aspecto. Saizarbitoria y Lertxundi plasman en sendos libros su visión crítica sobre la cultura y el euskera. La guerra civil y la de todos los días se entrecruzan en la última novela de Ramón Saizarbitoria. Saizarbitoria narra los últimos fusilamientos del franquismo. Ramón Saizarbitoria. Saizarbitoria rebusca en la memoria de toda una generación de vascos. La hora global de la literatura en euskera.