Cocina diplomática para abrir mentes. Un pequeño restaurante de Pensilvania ha alcanzado fama con un proyecto que marida la gastronomía con la conciencia política: cada medio año muda de piel y adquiere la nacionalidad de un país con el que EU está en conflicto, como Venezuela, Cuba, Irán, Corea del Norte o Afganistán.
"Pensamos que la comida era una buena vía emocional para presentarle a la gente un conflicto del que quizás no saben mucho más allá de los titulares de prensa y de la polarizada retórica política", explicó a Efe Jon Rubin, uno de los dos directores de este local de comida para llevar que responde al gráfico nombre de Conflict Kitchen (cocina de conflicto). En los cuatro años en los que este pequeño negocio local de Pittsburgh lleva ejerciendo de mediador entre naciones enemistadas, su fachada, su menú, sus eventos y hasta el papel con el que envuelve la comida han mutado completamente siete veces, en función de la situación política internacional. La Plaza : LA DIVINA COMIDA.