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MOLESKINE ® LITERARIO

MOLESKINE ® LITERARIO

blog — Iván de la Nuez La Cárcel de Papel Blog de Vicente Verdú Se dice que el selfie o autorretrato fotográfico a través del móvil es un signo elocuente de la actual adoración a la individualidad, el culto al yo y pecados narcisistas por el estilo. Sin embargo si el selfie es complaciente es sólo un gozo instantáneo, una instantánea ¿Qué pensar sin embargo de los autoretratos que han venido realizando los pintores desde Durero a Picasso, desde Van Gogh a Frida Kahlo, desde Velázquez y Goya a Bacon. La abstracción acabó, en gran medida, con este tema pictórico porque el artista creyó que en el gestualismo, por ejemplo, ya decía bastante de sí mediante el gesto de la mano. La mano que, a través de la nigromancia ha sido contemplada, a su vez, como el sello singular de la actualidad y destino de una persona. Su foto hecha carne. Un selfie es apenas una relativa gota de amor a sí mismo en el proceloso océano que conlleva pintarse ante un espejo. El selfie es una broma pueril pero un autorretrato de artista va completamente en serio.

Blog de Rafael Argullol Inmediatamente después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, y antes de que fuera objeto de un gran concierto público oficial, la Novena Sinfonía de Beethoven se convirtió en la música favorita de muchos manifestantes, del este y el oeste de la ciudad. Los presentes en aquel colosal acto de demolición de fronteras cantaban fragmentos de la parte coral, la Oda a la Alegría, basada en el poema de Schiller, entendiendo, quizá, que no había palabras más idóneas para el momento y que unieran tanto a los que durante décadas habían sido obligados a permanecer separados. Aquellas imágenes y aquellos cantos tenían un hondo simbolismo, no solo para Berlín sino para toda Europa, y parecían confirmar que el gran arte -en este caso una obra de Beethoven- acudía al rescate del hombre europeo tras el último y más brutal de sus naufragios. Eso pareció, todavía, entonces. Basta, en la superficie, comprobar cómo la cultura europea ha desaparecido, prácticamente, de la vida pública.

El rincón del distraído: José Andrés Rojo Hay algunas partes del volumen sexto de los Obras Completas de María Zambrano (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores; dirección y coordinación de Jesús Moreno Sanz) en las que resulta revelador detenerse. No tanto por lo que dicen de su filosofía y de la razón poética. Más bien por lo que cuentan de los dolores y las penas de España. Y de sus alegrías. De hecho, el primer momento en el que conviene reparar es el de la proclamación de la República. Luego apunta: “Las gentes sólo pensábamos —es muy cursi, lo sé, pero es verdad— en amarnos, en abrazarnos, sin conocernos. Salto en el tiempo, pero curiosamente hacia atrás, hacia marzo de 1940. Quién sabe si detrás de esa desgarradura no habitaba el recuerdo de aquel grupo de hombres, del tipo de la camisa blanca. El 18 de julio de 1936, cuando se produjo el golpe de los militares, María Zambrano firmó un manifiesto, en cuya redacción participó, donde defendía que los intelectuales debían estar al lado del pueblo.

Sólo critico los libros que leo EL OJO QUE VES 233grados.com El Butano Popular - Librepensamiento y explicaciones

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