
CyTA La adaptabilidad a los cambios imprevistos del entorno y la creación de capacidades para el autocontrol en la empresa Jorge Antonio Frías AdánMáster en Dirección, Ingeniero Economista, Profesor del Departamento de Economía Empresarial, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Universidad de Camagüeyjorge.frias@reduc.edu.cu Juan Antonio Véliz FajardoFacultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz. Resumen La contradicción entre la falta de estándares de dirección estratégica ante nuevas señales que transmite el entorno turbulento y la ausencia de las capacidades para el autocontrol entre los trabajadores, delimita el problema de la investigación: el papel de la adaptabilidad estratégica ante la turbulencia del entorno en la empresa con vistas a la creación de capacidades para el autocontrol entre sus trabajadores. Abstract Introducción Para esto se trabaja bajo el método general de investigación materialista dialéctico. 1. H.
Cogito ergo sum La locución latina «cogito ergo sum», que en español se traduce frecuentemente como «pienso, luego existo», siendo más precisa[1] la traducción literal del latín «pienso, por lo tanto existo», es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. «Cogito ergo sum» es una traducción del planteamiento original de Descartes en francés: «Je pense, donc je suis», encontrado en su famoso Discurso del método (1637). La frase completa en su contexto es: Antecedentes[editar] Aunque la idea expresada en «cogito ergo sum», ("pienso, luego existo"), se atribuye a Descartes, existían formulaciones anteriores, alguna tan exacta a la suya como la de Gómez Pereira en 1554:[2] «Conozco que yo conozco algo. con antecedentes en Agustín de Hipona,[3] «Ac proinde haec cognitio, ego cogito, ergo sum, est omnium prima & certissima, quae cuilibet ordine philosophanti occurrat.» ... Contexto de significación[editar] Lo indudable[editar]