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¿Por qué nos negamos el derecho a estar tristes?

¿Por qué nos negamos el derecho a estar tristes?
La crisis en el cerebro de la joven protagonista de la película Del revés se desencadena con el estrés de una mudanza. Una suma de frustraciones hace que aflore una emoción que hasta ese momento no había tenido demasiado peso: la tristeza. La espídica y positiva alegría, hasta entonces capitana de las emociones de la niña, observa con horror cómo los recuerdos vitales de esta comienzan a volverse tristes y decide resolver el problema encerrando a la tristeza en un círculo de tiza. “En el mundo actual es bastante común negar la tristeza”, afirma la psicoterapeuta Gestalt Lola Sánchez Lebrato, "nuestra cultura del bienestar niega todo lo que tenga que ver con el dolor”. Ocurre todos los días, dentro y fuera de la consulta. ¿Qué puede ocurrir si no dejamos fluir la tristeza? El profesor Hervás responde que en ocasiones pueden generarse trastornos de ansiedad o de somatización, como problemas dermatológicos o del aparato digestivo. Beneficios de la tristeza (que los hay)

La felicidad como asignatura Hace algunos meses, la decisión del centro británico Wellington College de comenzar a impartir “clases de felicidad” fue noticia en todos los medios de comunicación del mundo. Se trata de una asignatura de una hora a la semana donde se enseña a los estudiantes a conocer y gestionar sus emociones o a sobrellevar el estrés y la tensión. Interesante, ¿verdad? Hablar de felicidad puede ser complicado, porque cada persona tiene su propia idea de lo que es ser feliz y de cómo conseguirlo. Sin embargo, una de las cuestiones en las que todos solemos coincidir es que la felicidad no es tanto las cosas que experimentas o que te suceden en la vida, sino el cómo te enfrentas a ellas. Podemos decir entonces que la felicidad es, en gran medida, una cuestión de gestionar las emociones, de aprender a minimizar y convivir con las más negativas y saber también cómo potenciar las positivas. Algunos recursos interesantes

Les zebres surten de cap de setmana : Educar sin miedo En el programa Para Todos La 2 (@ParaTodosLa2) Los primeros miedos aparecen en nuestra vida cuando apenas tenemos 6 meses. Son miedos a las alturas, a los extraños,… y, hasta cierto punto, demuestran una madurez del bebé. A medida que nos hacemos mayores, crecen en nuestro interior otros temores. Uno de los principales desafíos del ser humano es el de ser padre o madre. Un equipo del programa se ha desplazado hasta una granja escuela, para plantear este tema a padres e hijos. Dicen los expertos que es más fácil entender una emoción si esta se visibiliza. El miedo es uno de los recursos más interesantes que tenemos los seres humanos para poder hacer frente al desafío adaptativo. El antídoto del miedo es la confianza. En la tertulia se habla del miedo que hoy tienen los niños en las aulas a preguntar, a hacer el ridículo delante de los compañeros, a equivocarse,... y no hay que olvidar que la equivocación es el primer paso para el aprendizaje.

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