
Caperucita Roja. Versión del Lobo. « Algún día en alguna parte El cuento de Caperucita roja es uno de los más conocidos universalmente. Existen cientos de versiones y adaptaciones del popular cuento a lo largo de la literatura, música, cine, publicidad, historia, etc. Surgido como una narración de tradición oral fue divulgado inicialmente por Charles Perrault (1697) en su versión más primitiva y posteriormente por los Hermanos Grimm (1812), la más popular. Iré publicando en este blog algunas de esas versiones, comenzando con la interpretación que el Lobo feroz hace de la historia: El Lobo calumniado. “El bosque era mi hogar. La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Ahora bien, la niña me agradaba y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Reconozco que debí haberme controlado, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y gritándole que era así de grande para comérmela mejor. En Algún día: Caperucita Roja. Caperucita Roja de Tex Avery.
★Bibliopeque itinerante: Cuento: ASI NACIÓ NICOLODO. Por Graciela Montes Papitodo era principalmente un odo, así que usaba flequillo y zapatos redondos. Y era amable con todos. Por ejemplo, jamás pasaba al lado de una hormiga sin decirle buenos días y los gusanos, que son un poco lentos, los dejaba pasar primero. Como bien se sabe, los odos suelen vivir en latitas de azafrán, pero Papitodo alquilaba un cuarto en la Lata de Arvejas del odo Pancho porque en ese tiempo escaseaban mucho las latitas. Papitodo era pintor. Pintaba los faroles de la plaza, las chimeneas de los caracoles, los pasillos de las casas de las hormigas y, si lo dejaban, era capaz de pintar los pastitos uno por uno, porque Papitodo era un pintor de alma y le encantaba pintar, de colorado y de azul, a rayas y a cuadritos, del revés y del derecho, con brocha y con pincel. Sin embargo, un día viernes se asomó afuera, vio que el cielo estaba gris, se puso a llorar hojitas y dijo: —Los viernes siempre llueve. “Eso , eso, paraguas”, se dijo Papitodo. —Tengo lentejas, botones chicos y caramelos.