background preloader

Recopilación de crónicas periodísticas con chispa.

Recopilación de crónicas periodísticas con chispa.

5 historias desconocidas de Los ladrones viejos Everardo González, como todos los documentalistas, tiene más historias de las que le es posible contar. Cuates de Australia es su más reciente película, actualmente en exhibición. En 2007 debutó con Los ladrones viejos, centrada en el hombre que robó la casa de Luis Echeverría cuando éste era presidente: El Carrizos. De este ladrón con un sentido del honor y de otras historias desconocidas platica el cineasta con emeequis. POR PATRICIA VEGA@Patricia__VegaFOTOGRAFÍA: EDUARDO LOZA Everardo González está dale que dale. La búsqueda había concluido. ¡Bingo! Ese día acababa de llegar. A partir de la lectura de la “hazaña” de Efraín Alcaraz Montes de Oca, tomó forma la idea que venía cocinando desde meses atrás: abordar los códigos de ética y de honor de los ladrones que operaron en la Ciudad de México en los años sesenta y setenta. ¿Quién, en su sano juicio, afrontaría el reto de encontrar a Efraín Alcaraz Montes de Oca en una ciudad de más de 20 millones de habitantes? –Sí, así es.

Colombia, un pas que elogia a los avivatos Hace unos ocho años me solicitaron pronunciar unas palabras con ocasión de una ceremonia de grado en la que obtenían su diploma jóvenes de diversas profesiones. Para esa ocasión, traté de hacer la taxonomía de un personaje muy valorado por la cultura popular colombiana al que, de acuerdo con la región, se denomina avispado, avispón, avivato o vividor. Para describir el personaje, el nuevo Diccionario de colombianismos del Instituto Caro y Cuervo usa sinónimos como astuto, aprovechado, hábil, despierto, vivo, persona de inteligencia práctica, hábil para sacar provecho de la circunstancias, generalmente de modo ilícito. Por esas circunstancias maravillosas de las nuevas tecnologías, un buen día y sin que nadie lo esperara, el texto, denominado en ese entonces El culto al avispado, revivió y hoy circula profusamente en la red. Sin embargo, a partir del destape del 'carrusel' de la contratación, el país descubrió que padecía una enfermedad terminal comparable al conflicto: la corrupción.

CRÓNICAS | Capitalismo amarillo ¿HAY ALGUIEN AHÍ? de Juan Villoro HISTORIA DE UN MINUTO de Magalí Tercero AMBULANTES de Cynthia Ramírez BIENVENIDOS A TEPITO de Cynthia Ramírez EL ARTE DE LA CALLE de Fabrizio Mejía Madrid EL MISTERIO DEL PERICO, EL GALLO Y LA CHIVA de Fabrizio Mejía Madrid UNA CIUDAD DE CIENCIA-FICCIÓN SIN FUTURO de Heriberto Yépez ¿HAY ALGUIEN AHÍ? Al aterrizar en la Ciudad de México se advierte que la lógica no es lo nuestro. La ventanilla que al mismo tiempo proclama y refuta la normatividad es una metáfora de un país donde las reglas han dejado de tener sentido o son caprichosas e inoperantes. Llegar al Distrito Federal significa establecer instantáneos vínculos con el sinsentido. El célebre Sitio 300, que controla los taxis del aeropuerto, lleva años sin ponerse de acuerdo con las autoridades que regulan la aviación civil y los negocios aledaños. Como en México la catástrofe es un tema de conversación muy contagioso, basta hablar de un problema para que los desastres se ramifiquen.

Los cuentos de la pelota Sí, lo jugué varios años en la Universidad de Argel. Me parece que fue ayer. Pero cuando, en 1940, volví a calzarme los zapatos, me di cuenta de que no había sido ayer. Antes de terminar el primer tiempo, tenía la lengua como uno de esos perros con los que la gente se cruza a las dos de la tarde en Tizi-Ouzou. Fue, entonces, hace bastante tiempo, en 1928 para adelante, supongo. Pero tenía un amigo, un tipo velludo, que nadaba en el puerto conmigo y jugaba waterpolo para Montpensier. Al cabo de un año de porrazos y Montpensier en el “Lycée” me hicieron sentir avergonzado de mí mismo: un “universitario” debe jugar con la Universidad de Argel, RUA. ¿Pero qué es lo que estaba diciendo? No sabía entonces que veinte años después, en las calles de París e incluso en Buenos Aires (sí, me ha sucedido) la palabra RUA mencionada por un amigo con el que tropecé, me haría saltar el corazón tan tontamente como fuera posible. Como zaguero esta el "Grandote" -quiero decir Raymond Couard.

"Fuimos a toda madre", columna de Juan Villoro sobre derrota del "Tri" "La Selección nacional enfrentó a Holanda sin miedo, pero se temió a sí misma. Asustada de lo que había logrado, cedió la iniciativa", apunta. Se reproduce la columna del escritor Juan Villoro, publicada este lunes en el diario Reforma, luego de la derrota de la Selección Mexicana de futbol el domingo: Fuimos a toda madre (Reforma, 30/06/2014) ¿Qué hicimos para merecer esto? La Selección dio un partidazo hasta que se asustó de su propio poderío y se refugió en su área como en el regazo materno. Giovani, que había sido un fantasma, tuvo su domingo de resurrección. En ese lapso de angustia, cada vez que Robben tomaba la pelota daban ganas de que el árbitro decretara una pausa de hidratación. El equipo de Orange jugó a la temperatura en que crecen las naranjas. Por desgracia, el Tri abandonó la pelota apenas se sintió fuerte. Holanda carece de sentido del drama en el futbol. El dolor del “Maracanazo” convirtió a Brasil en una potencia.

Un da en la aldea de Abdallah Wallo | Periodismo narrativo en Latinoamrica En la aldea de Abdallah Wallo las primeras en levantarse son las muchachas, que, apenas rompe el alba, salen a buscar el agua. Es una aldea afortunada: el agua está cerca. Basta descender por un declive abrupto, escarpado y arenoso hasta el río. El río se llama Senegal. En su orilla norte está Mauritania y en la sur, el país que lleva su mismo nombre, Senegal. Nos encontramos en un lugar donde se acaba el Sáhara y empieza el Sahel, una franja de sabana estéril, semidesierta y tórrida que, siguiendo rumbo al sur, hacia el ecuador, después de unos cientos de kilómetros se convertirá en un territorio de bosques tropicales, húmedo y palustre. Después de bajar al río, las muchachas cogen agua en altas tinajas de metal y cubos de plástico, más tarde se ayudan a colocárselos sobre la cabeza y así, charlando por el camino, trepan por la pendiente resbaladiza de vuelta a la aldea. Ahora se separan, dirigiéndose cada una a su casa; van hacia sus patios. Volvamos a la mañana en Abdallah Wallo.

Los cronistas gusano de guayaba Seis meses (Con el salario mnimo) Aceptó, se fue para Medellín sin familia ni amigos, alquiló una habitación y trabajó en una empresa de confección como un empleado más. Crónica que recoge la realidad de miles de colombianos que deben subsistir con 484.500 pesos mensuales. Capítulo I 1Al partir en este viaje, mis votos son los de un monje: pobreza y castidad. Ya llevo un día en Medellín. No sé qué resultará de mi elección. No sobran posibilidades para elegir un cuarto barato en Medellín. No me ilusionaba tener que golpear puerta por puerta preguntando por mis calzoncillos. 2He empezado a vivir con tres desconocidos en una casa donde las habitaciones no tienen puerta. Hay que reparar en los nombres, a veces el secreto está en ellos. La primera noche pegué un mapa de Medellín en una de las paredes de mi cuarto. Don Guillermo Carrasquilla, el dueño de casa, había fabricado el clóset de madera donde colgué las cuatro camisas y los tres pantalones que había traído desde Bogotá. Debo cuidar cada peso de mi quincena.

Por qu es tan malo Paulo Coelho, por Hctor Abad Faciolince Prodavinci Traducido a 56 idiomas, publicado en 150 países, con más de 54 millones de libros vendidos, a Paulo Coelho hay que reconocerle al menos una virtud: es una mina de oro para sí mismo y para las editoriales. En su libro de mayor éxito, El alquimista (1988), un pastor de ovejas andaluz viaja hasta las pirámides de Egipto en busca de un tesoro. Antes de llegar a su destino se encuentra con el gran mago que posee los dos pilares de la sabiduría alquímica, es decir, sabe destilar el elíxir de la larga vida y ha fabricado un huevo amarillo, la piedra filosofal, con cuya ralladura se puede convertir en oro cualquier otro metal. En su viaje hacia las tumbas de los faraones el alquimista le ha revelado al muchacho otro secreto: “Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando”. La primera respuesta que me di, apenas empezando la lectura de algunos de sus libros, fue que quizá Coelho disfrazaba de misterio y asombro las puras tonterías. 1. 2. 3.

Related: