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Estos días una serie de eventos y publicaciones diversas han marcado de nuevo el trabajo sobre el mundo de la educación: La conferencia en la Serpentine Gallery denominada Deschooling Society ( 29-30 Abril), o la publicación del reading editado por Pual O’Neill y Mick Willson, bajo el título de " Curating, Art and the Turn to Education " y publicado por Appel and Open Editions. Ambos suponen dos iniciativas donde la educación vuelve a ponerse en boga en el mundo de la producción cultural. Bajo esta nueva potencialidad , en esta entrada queremos reflexionar sobre este tipo de iniciativas a parir de dos textos que de nuevo ponen el factor educativo como eje central, ya sea en el terreno de la producción cultural ya sea en el campo de la producción de conocimiento y las redes sociales.Queremos descatacar dos publicaciones, que de algun modo han caido en nuestras manos recientemete.
Una producción de ZEMOS98 Gestión Creativo Cultural e Intermedia Producciones . ¿Cuántas veces has sentido que si supieras "algo", ese "algo" podría cambiar tu vida radicalmente? ¿Qué te gustaría saber hacer y nunca has encontrado quién te lo explicase? ¿Cuántas cosas puedes enseñarle a tus amigos que les puede ayudar? ¿Conoces a alguien que sabe hacer algo "valioso", "curioso", "especial"?
Sobre la necesidad política de nuevos espacios de aprendizaje “Para educar hay que aceptar perder el tiempo” J.J. Rousseau En octubre de 2004, terminé una conferencia en el MACBA proponiendo la autoformación como actividad necesaria para una subjetividad resistente que en ese momento se estaba desdibujando.
//REIRE, Vol.3, núm.2, julio 2010 //ISSN: 1886-1946 //Depósito legal: B.20973-2006 Dolors Reig Hernández. El futuro de la educación superior, algunas claves.
Existe un gran interés en los países occidentales, y en especial en EEUU, por las razones del éxito del modelo educativo finlandés, especialmente después de los buenos resultados de sus estudiantes en la prueba PISA ( Program for International Student Assessment ) de la OCDE que evalua las competencias en lectura, matemáticas y ciencia de jóvenes de 15 años de todo el mundo (los resultados de 2009 , como los de años anteriores, colocan a Finlandia en las primeras posiciones mientras EEUU o España aparecen en puestos intermedios). Este interés está convirtiendo a Finlandia, sus escuelas y sus instituciones en lugares de peregrinación para todos aquellos interesados en la transformación de los sistemas educativos.
Prestigio Los estudiantes finlandeses son los mejores de Europa en la evaluación PISA de la OCDE. Sus profesores, sin embargo, no están mejor pagados ni sus escuelas mejor dotadas. El profesor Riiho aventura una explicación: los finlandeses no hacen política con su educación –pública y gratuita– y exigen más titulación, idiomas y especialización que nosotros a los aspirantes a la docencia.
En el instituto público Gómez Moreno del barrio de San Blas, en Madrid, había el año pasado un profesor de apoyo para los 14 alumnos con problemas de audición que estudian en el centro; este curso, aunque está prometido, todavía no lo tienen. Se puede discutir, como hacen muchos expertos, si en los países desarrollados la inversión deja de ser el factor más importante para dar más calidad a la educación; o si una mejor gestión de los recursos y algunas reformas —lo que propone el nuevo Gobierno— pueden compensar los recortes y, además, mejorar sensiblemente los resultados del sistema. Pero es muy difícil discutir que esos 14 alumnos sordos del Gómez Moreno estaban mejor atendidos el curso pasado. Y, en general, que lo estaban todos los estudiantes del centro, que han perdido, entre otras cosas, los desdobles en Lengua y Matemáticas (algunas de las clases se daban con menos alumnos para ofrecer mejor atención) por la disminución de nueve profesores.
Estamos hartos de oir que lo importante no es la tecnología, sino lo que podemos hacer con ella. De hecho, esta frase es hoy el eslogan de una conocida marca de teléfonos móviles. Pero, para mi gusto y dirigida a docentes, podríamos retocarla un poco: “lo importante no es la tecnología, sino lo que tus alumnos pueden hacer con ella”. En primer lugar: las herramientas están al servicio de nuestros fines y no deben imponernos su lógica o el fin para el que fueron diseñadas y comercializadas (seguramente para ganar dinero con ellas). Si su diseño es tan “estrecho” que solo sirven a un modelo didáctico que no nos convence, mejor no las usemos.
En educación existen dos puntos de vista extremos con respecto al uso de la tecnología. Por una parte, están sus defensores a ultranza, a quienes se ha dado en llamar evangelistas, y que recuerdan que una integración óptima de la tecnología permitiría cambiar el paradigma de la educación escolar, centrándolo mucho más en la actividad del alumno. Por otra parte, también hay voces que sostienen que la tecnología no es ni más ni menos que una fuente de entretenimiento que no hace más que distraer a los alumnos, y a sus docentes, de lo sustancial: aprender cosas serias. Curiosamente, ninguna de estas dos perspectivas parece responder a las preguntas que un profesional de la docencia generalmente se hace y que básicamente tienen que ver con la mejora de las prácticas de enseñanza y aprendizaje, y de los resultados educativos.