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Articulos y documentos sobre cultura, ciudad y ciudadania desde una prespectiva humana

“¿Para quién es la arquitectura?”. Giancarlo De Carlo y la participación. GIANCARLO DE CARLO, Villaggio Matteotti, Terni, 1968-1974, imagen Andrea Boccalini El anhelo por acercar arquitectura y sociedad por medio de los procesos de participación, como siempre sucede en cualquier acto de cultura, disfruta de antecedentes difíciles de obviar. En este mismo espacio hemos tratado ya de figuras de relevancia en torno a estos procesos: Lucien Kroll, Ralph Erskine o incluso el renacer de la participación, libre de su desgarbados modos, en el proyecto de Toyo Ito para la Mediateca de Sendai. Sin embargo, hacer una enumeración de los pioneros de la participación no permite obviar tampoco figuras como Walter Segal, Eilfried Huth, Peter Sulzer o Giancarlo De Carlo. Todos ellos personajes heterogéneos, tanto en relación a los logros obtenidos, como a su particular enfoque de la arquitectura, pero en buena medida todos ellos imprescindibles para comprender las diferentes derivaciones de la participación actual.

GIANCARLO DE CARLO, Villaggio Matteotti, Terni, 1968-1974, plan.

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Una vuelta a las andadas. Andar es un acto aparentemente inútil e improductivo, en términos mercantilistas. No genera gasto ni consumo y da pie, nunca mejor dicho, al pensamiento y a cierta forma de resistencia. "Creo que no podría mantener la salud ni el ánimo sin dedicar al menos cuatro horas diarias, y habitualmente más, a deambular por bosques, colinas y praderas", decía Henry David Thoreau, abanderado de la desobediencia civil, en su obrita Caminar, un opúsculo de gran éxito en su época (siglo XIX) y que Árdora decidió reeditar hace meses.

Es solo uno de los síntomas que indican que algo tan natural como andar está volviendo al debate cultural. Más allá de imperativos cardiovasculares, caminar se revela como un acto de reflexión y de subversión en un mundo saturado de consumo y dióxido de carbono. El jueves pasado comenzaron los paseos con artistas en el AV Festival de Newcastle, una cita internacional de arte, tecnología, música y cine. El AV Festival de Newcastle ha empezado con los 'paseos con artistas'

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Empatía Urbana | Midiendo la Infraestructura Relacional de la Ciudad. Ola de calor. Chicago 1995. Fuente: What Matters Durante el verano de 1995 la ciudad de Chicago sufrió una intensa ola de calor. En la semana del 14 al 20 de julio miles de habitantes fueron atendidos por los servicios de urgencia afectados por procesos de deshidratación, golpes de calor y fallos renales entre otros. Las víctimas de golpes de calor a menudo sufrían secuelas irreparables. Esta historia compartida por Jane Jacobs en su libro Dark Age Ahead, encaja con nuestro post anterior publicado aquí en La Ciudad Viva y con la serie de comentarios que se generaron, sumando interesantes ideas, y sobre todo debate, en torno a la Prosocialidad o empatía urbana. En el estudio de Aránzazu Melon, también encontramos una inquietud similar al final de su análisis sobre Robin Hood Gardens. ¿Quiénes son sus residentes …? Ola de Calor en Chicago. Heat Wave: A Social Autopsy of Disaster in Chicago de Eric Klinenberg La historia compartida por Jacobs tiene varias lecturas.

Cooked de Judith Helfand. Investigando nuevas metodologías de diseño ... Creative Network por Amber Case | fuente: flickr.com “Learning is not a product of schooling but the lifelong attempt to acquire it.” – Albert Einstein Llevamos unos meses desarrollando en Ecosistema Urbano un proyecto de educación expandida del cual algunos de vosotros seguramente habréis oído hablar y que, en las últimas semanas, ha generado una serie de reflexiones que queremos compartir con vosotros. El proyecto en cuestión se llama Urban Social Design Experience (USDE) y hemos presentado la primera sesión (que ha terminado hace poco) en forma de cursos (experiences) que presentan enfoques y líneas de trabajo innovadoras en el campo de la gestión y la cultura urbana.

Hace unas semanas, durante una de las reuniones de desarrollo del proyecto experience, nos dimos cuenta que el concepto de “cursos” se nos quedaba pequeño, porque en realidad lo que estábamos desarrollando era una plataforma de networked-learning. Alessandro Baricco, Los Barbaros, 2008 Qué es un MOOC, vídeo youtube. Disturbios, segregación espacial y vivienda. Un autobús arde en Tottenham la noche del 6 de agosto.

Foto de The Big Picture, The Boston Globe. La semana pasada vivimos un fenómeno eminentemente urbano: las fuertes revueltas y disturbios que sucedieron a lo largo y ancho del Reino Unido. Pocas cosas están tan fuertemente ligadas al imaginario de la ciudad como los conflictos, las manifestaciones y la lucha con armas improvisadas, sea contra el poder estatal representado por las fuerzas del orden, o contra los escaparates y mobiliario urbano. Inevitablemente, cualquier situación que implique violencia en contexto urbano se compara con mayo del 68. De hecho, la situación vivida por el Reino Unido no ha tenido apenas relación con aquélla, y menos de la que pudiese parecer a simple vista con la quema masiva de vehículos protagonizada por las banlieues francesas, la otra ‘referencia obligada’ cuando se es periodista y se cubre cualquier clase de revuelta en un municipio occidental.

. - Los recientes recortes sociales en el país. El arquitect* como cuidador urbano. Liz Christy en el año 1974 en el community garden de Nueva York Cuidarse es sinónimo de conocerse. Por lo tanto cuidar de los demás, significa aproximarse, conocerlos, entenderlos. También el cuidado de uno mismo implica necesariamente relaciones complejas con lo otros[1] . Cuidar de uno mismo, siempre remite al otro. En el mundo griego, Sócrates cuida de los ciudadanos, para incitar a que se cuiden ellos mismos y de esta forma, entre ellos. El cuidado y el conocimiento de si mismo representan, en el mundo grecorromano, las bases mismas de la ética del individuo de la polis; ligando de esta forma las cuestiones del cuidado a la polis, por lo tanto a la política.

Aprendiendo del feminismo La ética del cuidado aporta necesidades diferentes como son las emocionales y afectivas. Esto no hace sino ampliar los límites actuales no para un ética feminista sino para una ética mejor y más amplia[4]. Pero esta diferenciación de tiempos es ficticia. Algunas prácticas del cuidado 1. Loading ... ¿Ciudades o ciudadanos?

¿Qué sentido tiene seguir diciendo que un lugar determinado asegura la ciudadanía de uno cuando ya hoy, es “aquí” en todo el mundo? [1] La modernidad nos ha sugerido una traza por la que seguir trabajando y desarrollando nuestras ciudades, pero esta traza se ha borrado y se ha hecho difusa. Como con una tormenta de arena, la ciudad moderna se ha ido erosionando en el curso de su triunfo. Y la erosión nos ha marcado una vuelta al principio. Ya no podemos entender la modernidad simple como una segunda naturaleza heredada con la que trabajar. Estamos inmersos en una transición hacia la modernidad reflexiva según dice Ulrich Beck. Y la arquitectura también está dando paso a una nueva etapa: la arquitectura reflexiva. Una etapa donde los ciudadanos se politizan, la sociedad misma se hace política o, lo que es lo mismo, se construyen entornos políticos en todos los ámbitos sociales.

Ciudades O… Aún hoy, ya no somos lo mismo. Ciudad EPCOT. Ciudades Ni… Ciudades Y… Ciudades CC… Mauro Gil-Fournier E. Participación y placebo. A diario, miles de llamadas de teléfono solicitan nuestra participación en encuestas de calidad. Cuestionarios impresos o electrónicos se preocupan por nuestro nivel de satisfacción sobre los artículos que gastamos. La publicidad se desvive por ofrecernos productos hechos a nuestra medida y para ello elabora costosas consultas a sus ciudadanos-consumidores. Vivimos en una época en que por primera vez es posible participar global e indirectamente en las decisiones de las grandes compañías. De alguna manera somos los “microaccionistas” de miles de empresas que buscan agradarnos, como lo haría un niño con un adulto del que espera conseguir una golosina, es decir, la compra de sus mercancías.

Y sin embargo, ahí se encuentra, simultáneamente, una de las mayores falacias de nuestro tiempo. En un mundo en que todo se consulta con el usuario, ninguna encuesta, ninguna solicitud de participación es desinteresada. Y sin embargo, ¿qué sacan los otros? Santiago de Molina Notas: (3) Ibidem, pp. 15. “Urbanismo social”, individuo y vanidad. By Reyes Gallegos. Oil money. Autores desconocidos. Imagen extraida de: www.visualcomplexity.com Este post pretende ser una llamada a la reflexión sobre la dificultad que conlleva salirse de “las esferas” (1) de la sociedad y el urbanismo capitalista y reinventar nuevos modelos acordes a otros ideales, sin que se acaben repitiendo los mismos patrones más propios de la condición humana.

En este sentido, y a partir de mi propia experiencia en la búsqueda de un urbanismo más social, me pregunto si está el urbanismo de la participación, tal y como lo estamos construyendo y demandando a través de las “redes sociales”, blindado contra ese individualismo vanidoso, o estamos asistiendo a una encubierta y silenciosa manifestación de los mismos síntomas en dicho terreno. (2) Habría que ampliar ese lugar de excelencia “espacio virtual” a “espacio social”, o podríamos estar creando en estas plataformas nuevas ISLAS de técnicos a los que nos falta más experiencia de participación a pie de calle. Algunas recomendaciones: El suelo que pagaba las facturas. Historias a pie de página sobre empoderamiento ciudadano En un artículo publicado recientemente en la sección de ocio y sociedad del Daily Planet, un sociólogo americano aseguraba que podía medirse el confort de cada uno de los bares de Metrópolis, estudiando el número de pintadas que había en las puertas de sus lavabos.

El confort era definido por este tipo, como el conjunto de cualidades que pueden generar sensación de domesticidad y empoderamiento, es decir la capacidad que tienen los espacios para hacer sentir como en casa, porque como en casa, no se está en ningún sitio. La relación que establecía con las puertas de los lavabos se construía entendiendo las pintadas de la misma manera que el arte urbano, los clientes mediante estos grafismos hacen suyo el bar. De eso trata el confort, de hacer tuyos los espacios. De incorporarlos. Este ejemplo de empoderamiento, puede resultar excesivamente banal o cotidiano, casi insignificante, pero no lo despreciemos tan rápido. Loading ... Archivo FX – Pedro G. Romero. Descarga PDF Yo no tengo casa Yo no tengo casa.

Te ofrezco un salón con mil calles, que llevan los nombres de un país entero; un dormitorio abovedado, con todas las galaxias colgando de las vigas; un pasillo de rincones infinitos, una cocina en la que crecen huertos y una escalera de caracol para subir, de noche, a las azoteas. Derrumbo mis cuatro paredes por ti. Salto verjas, abro ventanas, reviento cerrojos porque yo no tengo casa, sólo un horizonte que ofrecerte. Yo no tengo casa porque quiero “andar suelto, estar por ahí, ser libre”.

Somos vidas sin muerte. ¿Quién eres tú, ciudadano, que me miras con cara de susto y de reproche desde el cristal inmaculado de tu automóvil? La ciudad es un laberinto de casas. Yo no tengo casa. Pero la ciudad construye palacios de hielo para los que no tenemos casa. Yo no tengo casa.

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