No hay democracia ni pol tica sin sujeto. “El genio de Aristóteles brilla precisamente por descubrir en la expresión del valor de las mercancías una relación de igualdad. Sólo la limitación histórica de la sociedad en que vivía le impidió averiguar en qué consistía, "en verdad", esa relación de igualdad. " Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Libro Primero, Sección Primera, Capítulo I, La Mercancía (1) Cuando el liberal afirma que el mercado es la base de la igualdad no está equivocado, sólo que olvida decir a qué tipo de igualdad se refiere y que las condiciones históricas de esa igualdad sufren modificaciones en el tiempo y por tanto no es eterna, pues nada es eterno, sólo Dios.
Vaya contrariedad. No hay aquí contradicción alguna. Nada extraño en realidad hay en ello. El liberal ve individuos tal como ve mercancías. Desde la óptica liberal, al no tener en cuenta las relaciones sociales que emanan del modo de producción capitalista obtiene por resultado un ser humano abstracto. ¿Y el Estado? Cioran, un pensador crítico cuya obra refleja nuestra realidad. Mónica Mateos-Vega Periódico La JornadaMiércoles 12 de enero de 2011, p. 4 A cien años de su natalicio, el pensamiento de Émile Michel Cioran, un filósofo imprescindible en Europa, tiene el atractivo de seguir siendo un autor virgen del que se puede hablar y estudiar en México, consideran aquí especialistas.
En librerías nacionales se puede conseguir casi una veintena de títulos, entre ellos la redición que en noviembre pasado lanzó la editorial Tusquets de Conversaciones, el homenaje que su editor de toda la vida, Gallimard, publicó poco después de la muerte del pensador, ocurrida en 1995. Conocer la obra de Cioran es necesario para comprender los temas más emotivamente extenuantes de la civilización europea y, por herencia, americana. Un apátrida, siempre En entrevista con La Jornada el investigador Luis Ochoa Bilbao señala que “México vive un periodo de incertidumbre, riesgo, muerte, desazón, con magnitudes distintas, todas esas emociones las experimentaron los europeos del siglo XX.
La colgada, el ser y el tiempo. Caso el aire frío hacía que su cuerpo semidesnudo se balanceara en el amanecer del último día de diciembre. Era, dijo un reportero, la condensación de un año lleno de violencia. Colgaba de una soga en un puente peatonal sobre Gonzalitos, una de las vías rápidas más transitadas de Monterrey. Pronto se habló de la colgada. Fue ahorcada viva, según el dictamen forense. –Cada uno de los actos de esta guerra es un acto de barbarie –dice la mujer policía. –Es que esto no es una guerra –responde su colega masculino–. Contra la barbarie producida por el crimen organizado en un espacio cuyo punto de intersección comparten civiles y oficiales en nuestro país y en otros lados del planeta, ¿qué puede oponerse?
Hay otras formas, marginales si se quiere, de echar distancia a la violencia y sus efectos: el terrorismo y el miedo climatizados. Miguelito de Atenas pregunta a Mafalda de Mantinea: –Decí, Mafalda, ¿cuando nosotros nacimos, el mundo ya estaba aquí? –Claro que sí, Miguelito, ¡no seas tonto! No, el pueblo no es una masa brutal e ignorante. No pasa día alguno en el que no se escuche denunciar los riesgos del populismo.
Sin embargo, no por ello es fácil de entender lo que significa la palabra. ¿Qué es un populista? A través de todas las vacilaciones de la palabra, el discurso dominante parece ser caracterizarlo por tres rasgos esenciales: un estilo de interlocución que se dirige directamente al pueblo por encima de sus representantes y notables; la afirmación de que los gobiernos y las élites gobernantes se preocupan de sus propios intereses más que del bien público; una retórica de la identidad que expresa el temor y el rechazo de los extranjeros. Sin embargo es evidente que no existe una necesidad específica que vincule estos tres rasgos.
Que existe una entidad llamada pueblo que es la fuente del poder y el interlocutor prioritario del discurso político, es la convicción que animó a los oradores republicanos y socialistas de antaño. No se vincula a ningún tipo de sentimiento racista o xenófobo. Absurdo, plantear la disolución del Estado. El filósofo Enrique Dussel durante la entrevista con La JornadaFoto Yazmín Ortega Cortés Evo Morales, el primer presidente indígena en BoliviaFoto Reuters Luiz Inacio Lula da Silva al colocar la banda presidencial a su sucesora, Dilma RousseffFoto Ap Blanche Petrich Periódico La JornadaLunes 3 de enero de 2011, p. 2 El filósofo Enrique Dussel, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, considera que para el momento de maduración en el que se encuentran los procesos latinoamericanos, con una mayoría de gobiernos electos de centro-izquierda, es esencial la construcción de una teoría para la realidad actual.
Teoría de liberación, innovadora, crítica, creativa, que elabore no sobre la destrucción del Estado, como lo pensaron los marxistas clásicos, sino que dote de contenidos de democracia participativa a los poderes políticos que hoy gobiernan. Poder obedencial –¿Porqué obedencial? Tiempo de gobernar desde la izquierda.