Al final del cuento Perrault nos regala esta moraleja:
Moraleja
Nadie se lamenta de una larga descendencia
cuando todos los hijos tienen buena presencia,
son hermosos y bien desarrollados;
mas si alguno resulta enclenque o silencioso
de él se burlan, lo engañan y se ve despreciado.
A veces, sin embargo, será este mocoso
el que a la familia ha de colmar de agrados.
Con ella se refiere a que no hay que fiarse de las apariencias, el aspecto no tiene nada que ver con la inteligencia, astucia o ingenio, pues como podemos ver a Pulgarcito, el héroe poco prometedor del cuento, es el hermano aparentemente más débil, pero gracias a él y a su astucia evita que él y sus hermanos se pierdan la primera vez que son abandonados en el bosque, evita que sean asesinados por el ogro y resuelve la pobreza de su familia ganándose su admiración.