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Lectura y bibliotecas

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La lectura en la era "pre-digital" (Emilia Ferreiro 1de5)

Experiencias

Ser nosotros mismos. Si sugiero que habría que desterrar el temor a las aventuras individuales y pensar más por cuenta propia, espero no estar pisando la cola triunfal de ningún tuitero.

Ser nosotros mismos

Que nadie se sienta aludido, no estoy hablando de ellos; pueden pues ausentarse ya de estas líneas los tuiteros susceptibles. Sólo decir que las reacciones en la red a mi anterior café Perec me han reconfirmado que Internet es un completo zafarrancho, un brutal embrollo, un pasticciaccio que me recuerda a aquel título de Gadda, Quer pasticciaccio brutto de via Merulana. El hecho es que pensé que desde esta misma sección podía proyectar en la red de Merulana la sombra de un cierto sentido crítico y la tarea ha terminado por revelárseme no como imposible -hay personas que valoro mucho intentándolo-, pero sí decepcionante. Paralelo al de la prensa literaria, he podido entrever el futuro cada vez más acrítico que se va configurando en el gran pasticciaccio. Digo futuro, pero en realidad es presente.

Www.enriquevilamatas.com. Post: El espectáculo de la lectura. Alguna vez Harold Bloom afirmó que podía leer 500 páginas en una hora.

Post: El espectáculo de la lectura

Eso en su vejez, porque antes al parecer llegaba a las 1000. El dato tiene su lado cómico. Recuerda al tenista rumano Ilia Nastase, de quien circulaba la leyenda de que se había acostado con cinco mil mujeres; cantidad que el mismo Nastase calificó de exagerada y redujo a un número más modesto: 900. David Markson, al enterarse de la confesión de Bloom, decidió crear, con algo de crueldad, el “Film Harold Bloom” en una de sus novelas. En la primera escena, vemos al profesor Harold Bloom devorándose el “Ulises” de Joyce en una sola tarde. La consecuencia es obvia: la banalización de la cultura: cantidad en lugar de calidad, nemotecnia en lugar de memoria, velocidad en lugar de asimilación crítica.

Pero la aventura del profesor Bloom tiene una arista insólita que no alcanza a ver Markson. Lo que tienen en común estos autores es precisamente la voracidad lectora. Mincultura-colombia-compendio-polc3adticas-culturales. El lenguaje de los jóvenes estudiantes bogotanos es pobre. Cada 23 de abril el mundo de habla hispana celebra el Día del Idioma.

El lenguaje de los jóvenes estudiantes bogotanos es pobre

La conmemoración recuerda la muerte del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, quien en su obra insignia, Don Quijote de la Mancha, plasmó no sólo la historia de un hombre que soñaba con ser un caballero andante, también reflejaba la idiosincrasia y él léxico de la época. De la riqueza del lenguaje de Cervantes queda poco, al menos en algunos de los estudiantes capitalinos. El estudio '¿Cómo hablan los jóvenes bogotanos? ', elaborado por la Universidad de la Sabana, revela que el lenguaje es violento y pobre en vocabulario, y las palabras que utilizan tienen un doble sentido o significado. El profesor y coordinador de la investigación de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas, Mariano Lozano, aseguró que el vocabulario está lleno de recursos lingüísticos con el que juegan en su cotidianidad sin importar el uso o abuso que hacen de las palabras groseras o elogios.

Hugo Mujica: Lo escrito supera a la persona y a la historia del escritor. Óscar Jairo González Hernández Profesor Facultad de Comunicación Comunicación y Lenguajes Audiovisuales Universidad de Medellín ¿Por qué decides y qué sentido tiene para usted hoy en su vida poética, llamar su libro: “A esta hora de la vida” y por qué?

Hugo Mujica: Lo escrito supera a la persona y a la historia del escritor

“A esta hora de la vida” es todo ahora y el ahora de toda vida, es cuando uno se detiene a escuchar que nos dice la vida de lo que aprendió de sí misma viviéndonos. -Para usted ha sido necesario y esencial en toda su experiencia poética (e inexperiencia todavía), tensionar una relación entre filosofía y poesía, pensar y poetizar, ¿por qué? “No, yo no llamaría a esa relación un "tensionar" sino al contrario, hablaría de un congregar. “Esa experiencia la acogía poéticamente –poemas, himnos o aforismos-, dado que en ese lenguaje encontraba la flexibilidad expresiva del lenguaje capaz de temblar con ese y de ese asombro de existir; y, sobre ese cantar, ese poetizar, luego pensaba, recreaba pensativamente (…) “No, no sabría decirlo. LECTURA y CULTURA SIN EGOÍSMO.