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Còmic

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Forges - 17 FEB 2012. Mundos de fantasía · ELPAÍS.com. La rebeldía cultural nacida al amparo de los cambios sociales que vivió Europa en la década de los sesenta tuvo en el cómic una de sus principales expresiones.

Mundos de fantasía · ELPAÍS.com

Las heroínas creadas por Forest o Pellaert en las publicaciones de Losfeld rompían los esquemas preconcebidos para un medio considerado fundamentalmente un entretenimiento infantil y juvenil, dirigiéndose hacia un público adulto desde una conciencia autoral reivindicativa de la creatividad, reescribiendo los géneros clásicos desde el erotismo y el claro compromiso político. El cómic de autor tomaba forma en una extensión desconocida, que escapaba de las limitaciones formales de las revistas o los álbumes para brindar un abanico increíble de nuevas posibilidades. Sin embargo, pese a la importancia y popularidad de Barbarella, Epoxy, Pravda o Jodelle, correspondería al italiano Guido Crepax el verdadero mérito de aportar un enunciado completo de los fundamentos de este renovado noveno arte con su mítica Valentina. Valentina. Walekeru. “Me he corrompido para difundir ciertas ideas” Barroco y reivindicativo.

“Me he corrompido para difundir ciertas ideas”

El trabajo del dibujante Miguel Brieva no es un plato fácil de digerir. Con cierta querencia reconocida por el horror vacui, una estética en el órbita gráfica de Robert Crumb y textos hiperbólicos, este sevillano de 36 años cuestiona la sociedad capitalista y de consumo. En Memorias de la Tierra (Reservoir Books), el tomo que acaba de publicar, empuña su satírico rotulador contra la explotación de la naturaleza y reúne algunas de las mejores viñetas que ha publicado en el suplemento Tierra, de EL PAÍS. “Es cierto, me cuesta lograr la sencillez. Muchas de mis ilustraciones son como sketches congelados, de ahí su mayor desarrollo. -Usted distribuye toda su obra de forma libre, bajo Creative Commons, una licencia alternativa al derecho de autor.

-Si hay un futuro va a ser la cultura libre. Creo que los autores deben ganar el mismo dinero que gana un maestro -Pero usted forma parte de esos gigantes, ¿no es una contradicción? Opinión. Una enciclopedia mundial del tebeo. Terry Gilliam aprendió a dibujar copiando cómics.

Una enciclopedia mundial del tebeo

Siendo eso importante, no fue la enseñanza más trascendental que recibió del medio el director de Brazil. Brotando de las viñetas descubrió algo más importante: el erotismo. Tendría unos 12 años cuando unas siluetas de Wally Wood en la revista MAD se grabaron de por vida en su memoria. La razón fue simple: la excitación por la vía de la imaginación acababa de entrar en su vida. “Los dibujos de Wally Wood a pluma y tinta avivaban las llamas sexuales con mayor eficacia”, confiesa el exmiembro de Monty Phyton. Ni siquiera los castigos familiares, desatados cuando encontraron debajo de la caja de herramientas paterna aquellos dibujos que avivaban la sexualidad del niño Terry, fueron más poderosos que la magia que emanaba de las curvas dibujadas por Wood.

Hay 14 libros de españoles, como Prado, Max, Ibáñez o Giménez Paul Gravett es el editor general de esta obra, publicada en inglés en 2011, pero no el único responsable de la selección. Las viñetas de la cruda realidad · ELPAÍS.com. Llámese como se le quiera llamar -novela gráfica, historieta de actualidad, tebeo de no ficción...-, la tendencia al cómic serio se consolida frente a las aventuras y temas de toda la vida.

Las viñetas de la cruda realidad · ELPAÍS.com

Aunque cada vez el género se amplía más y gana adeptos en Estados Unidos y Europa, no se trata de un fenómeno nuevo. El Maus, de Art Spiegelman, sobre el Holocausto, o el Palestina, de Joe Sacco, dos verdaderas biblias dentro de este estilo, han cumplido veinte años. También tiene una década Pyongyang, del dibujante canadiense Guy Delisle, que después de pasar dos meses en la capital de Corea del Norte asesorando el trabajo de unos estudios de animación, destripó al régimen de Kim Jong-Il con gran sentido del humor en un libro de referencia. "No voy a ir donde explotan las bombas" Los últimos coletazos de aquellos cazas que Guy Delisle y su amigo Nicolai veían volar hacia Gaza mientras tomaban el sol en una playa de Jerusalén acabaron con 5.000 heridos y varios cientos de muertos, tras 22 días de masacre.

"No voy a ir donde explotan las bombas"

El dibujante canadiense ha demostrado en anteriores entregas autobiográficas, en ciudades como Pyongyang (Corea del Norte), Shenzhén (China) o sus crónicas desde Birmarnia que es capaz de todo el cinismo, sinceridad e impotencia al mismo tiempo ante el mayor de los absurdos. Con Crónicas de Jeru-salén (Astiberri) vuelve a enfren-tarse al choque cultural y político, sin la vanidad colonialista de anteriores trabajos (quizás por ser un país de hábitos europeos), desde lo más insignificante en la construcción del relato histórico: lo vulgar y cotidiano. "Soy un observador de lo cotidiano. Si hay un lugar peli-groso, donde explotan bombas, está claro que no voy a ir.

Delisle vuelve a tratar el choque cultural y político desde lo cotidiano Atascos y expatriados.