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Noeliaavelino

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Noelia Avelino

Docente de primario

Construccion%20de%20un%20ambiente%20alfabetizador.pdf. La-bella-durmiente-en-el-aula-de-plurigrado.pdf. CAPERUCITA ROJA - Cuentos infantiles en español. Los tres cerditos, cuentos cortos para niños. Cuentos infantiles. Cuentos clásicos para niños. Minisitios - Pakapaka. La lectura en la alfabetización inicial. Los materiales seleccionados son herramientas para instancias de formación y para producción de documentos de desarrollo curricular destinados a maestros, directivos, equipos de orientación escolar y capacitadores.

La lectura en la alfabetización inicial

Este libro presenta situaciones didácticas para enseñar a leer en aulas de Educación Inicial y primer año de Educación Primaria. A partir del análisis de esas situaciones propone reflexionar sobre los propósitos que guían a los maestros y alumnos, los contenidos y la intervención docente en función de la diversidad de respuestas de los niños. La publicación incluye fragmentos de videos de clases desarrolladas en escuelas y jardines bonaerenses en el marco del Proyecto “Producción de videos de secuencias didácticas contextualizadas, como insumos para optimizar la enseñanza en el inicio de la alfabetización”. La edición del libro y dvd -10271 ejemplares- fue distribuida en todos los Jardines, Escuelas, Institutos Superiores de Formación Docente y CIE de la Provincia. El traje nuevo del Emperador - Hans Christian Andersen. Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.

El traje nuevo del Emperador - Hans Christian Andersen

No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”. La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa.

El patito feo - Hans Christian Andersen. ¡Qué lindos eran los días de verano!

El patito feo - Hans Christian Andersen

¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, la verde avena y las parvas de heno apilado en las llanuras! Sobre sus largas patas rojas iba la cigüeña junto a algunos flamencos, que se paraban un rato sobre cada pata. Sí, era realmente encantador estar en el campo. Bañada de sol se alzaba allí una vieja mansión solariega a la que rodeaba un profundo foso; desde sus paredes hasta el borde del agua crecían unas plantas de hojas gigantescas, las mayores de las cuales eran lo suficientemente grandes para que un niño pequeño pudiese pararse debajo de ellas.

Aquel lugar resultaba tan enmarañado y agreste como el más denso de los bosques, y era allí donde cierta pata había hecho su nido. Al fin los huevos se abrieron uno tras otro. -¡Cuac, cuac! -¡Oh, qué grande es el mundo! -¿Creen acaso que esto es el mundo entero? Jorinde y Joringel - Hermanos Grimm. Blancanieves - Hermanos Grimm. Era un crudo día de invierno, y los copos de nieve caían del cielo como blancas plumas.

Blancanieves - Hermanos Grimm

La Reina cosía junto a una ventana, cuyo marco era de ébano. Y como mientras cosía miraba caer los copos, con la aguja se pinchó un dedo, y tres gotas de sangre fueron a caer sobre la nieve. La Cenicienta - Charles Perrault. Había una vez un gentilhombre que se casó en segundas nupcias con una mujer, la más altanera y orgullosa que jamás se haya visto.

La Cenicienta - Charles Perrault

Tenía dos hijas por el estilo y que se le parecían en todo. El marido, por su lado, tenía una hija, pero de una dulzura y bondad sin par; lo había heredado de su madre que era la mejor persona del mundo. Junto con realizarse la boda, la madrasta dio libre curso a su mal carácter; no pudo soportar las cualidades de la joven, que hacían aparecer todavía más odiables a sus hijas. La Bella Durmiente del bosque - Charles Perrault. Había una vez un rey y una reina que estaban tan afligidos por no tener hijos, tan afligidos que no hay palabras para expresarlo.

La Bella Durmiente del bosque - Charles Perrault

Fueron a todas las aguas termales del mundo; votos, peregrinaciones, pequeñas devociones, todo se ensayó sin resultado. Al fin, sin embargo, la reina quedó encinta y dio a luz una hija. Se hizo un hermoso bautizo; fueron madrinas de la princesita todas las hadas que pudieron encontrarse en la región (eran siete) para que cada una de ellas, al concederle un don, como era la costumbre de las hadas en aquel tiempo, colmara a la princesa de todas las perfecciones imaginables. Después de las ceremonias del bautizo, todos los invitados volvieron al palacio del rey, donde había un gran festín para las hadas. Delante de cada una de ellas habían colocado un magnífico juego de cubiertos en un estuche de oro macizo, donde había una cuchara, un tenedor y un cuchillo de oro fino, adornado con diamantes y rubíes.

Pasaron quince o dieciséis años. Caperucita Roja - Charles Perrault. Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía.

Caperucita Roja - Charles Perrault

Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo. -Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla. Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca.