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Capitalismo y subjetividad. | Publicado: Jorge Alemán * Cualquiera que sea la posible caracterización del capitalismo, en su mutación neoliberal, hay un hecho que se impone: el carácter ilimitado del mismo.

Capitalismo y subjetividad

El capitalismo se comporta cómo una fuerza acéfala, que se expande ilimitadamente hasta el último confín de la vida. Esta es precisamente la novedad del neoliberalismo, la capacidad de producir subjetividades que se configuran según un paradigma empresarial, competitivo y gerencial de la propia existencia. Es la “violencia sistémica” del régimen de dominación neoliberal: no necesitar de una forma de opresión exterior, salvo en momentos cruciales de crisis orgánicas, y en cambio lograr que los propios sujetos se vean capturados por una serie de mandatos e imperativos donde los sujetos se ven confrontados en su propia vida, en el propio modo de ser, a las exigencias de lo “ilimitado”. Cuerpos sin agua, aire ni tiempo. Hace pocos días, en el marco del festival Time Warp de música electrónica celebrado en costa Salguero, cinco jóvenes perdieron la vida mientras que otros, en grave estado, permanecen internados en diferentes hospitales de esta ciudad.

Cuerpos sin agua, aire ni tiempo

Se dice que la causa de los decesos se debió a la ingesta de pastillas, la falta de agua, el calor producido por el hacinamiento y la escasez de aire. Un análisis apenas más ambicioso bien podría agregar la negligencia de las autoridades para controlar el normal suministro de agua; una política en salud y seguridad tan ineficaz como perversa; y un mandato social refractario a los más elementales hábitos de autopreservación y cuidado de sí. Vivencias de fin de ciclo. Publicación de Psicoanálisis. ¿Qué es un límite?

Publicación de Psicoanálisis

¿Qué es un límite para la psique, qué es un límite para el sujeto? ¿Cómo se produce, qué función cumple? Abordaremos estas preguntas centrándonos en el registro pulsional. Así, nos encontraremos con dos operaciones que crean límites: la primera produce la transformación del instinto en pulsión. La segunda es el ordenamiento que se realiza sobre la pulsión: lo que conocemos como los destinos de la pulsión.

Primeros límites En el encuentro fundante del infans con el Otro, este tiene como primera tarea promover en el cachorro la creación de su mundo pulsional. Al mismo tiempo – segunda tarea del Otro - se irán creando vías colaterales para la pulsión: es decir, un circuito cada vez más amplio de circulación de la misma, más rico, más complejo, con desvíos, postergaciones y transmutaciones, vías que se van creando en las experiencias de satisfacción y dolor. Segundos límites Otros límites Pero ciertamente, hay otros límites.

De los límites a lo ilimitado. “¿Cuánto valgo?” El autor distingue entre cuatro modalidades de autoestima: cuando la autoestima es alta y estable, el sujeto “no necesita defenderla”, ya que su autoestima “se defiende sola”.

“¿Cuánto valgo?”

Cuando es alta pero inestable, el sujeto “percibe como amenazas las críticas y fracasos”. Cuando es baja e inestable, está siempre “a la espera de acontecimientos exteriores que la puedan elevar”. Y cuando es establemente baja, “se dedica a cuidar ese poco que le queda, antes que a desplegarse en busca de más”. La autoestima es un estuario turbulento. De muchos ríos: la infancia, las realizaciones, la trama de relaciones significativas, pero también los proyectos (individuales y colectivos) que desde el futuro nutren el presente.

Se podrían comparar las estrategias de inversión con las que usamos para la autoestima. Nueva pestaña. “¡No me arrepiento de nada!”, dijo la Piaf. Para el autor, a lo largo de la vida hay una repetición “sana”, en la que el sujeto, finalmente, como en la canción de Edith Piaf, no se arrepiente de nada.

“¡No me arrepiento de nada!”, dijo la Piaf

Pero también hay una repetición patológica, que consistiría en “el retorno, en un acto patológico, de un pasado traumático”. ¿Qué somos en realidad? ¿Qué es nuestro yo de hoy sino la sedimentación de todos los retornos en acto de un pasado afectivamente intenso, ya sea feliz o doloroso? No caben dudas de que nuestro pasado, en su totalidad, nos sigue permanentemente: lo que hemos sentido, pensado, querido, desde nuestro primer despertar y aun antes, está allí, obrando en el presente.

Nosotros somos nuestro pasado en acto. Tenemos así el retorno en un acto sano de un pasado afectivamente intenso y reprimido, y el retorno en un acto patológico de un pasado traumático. “Soy lo que repito” Mi identidad debe entenderse de dos maneras distintas y complementarias. Forclusión. La forclusión puede deberse ya sea a que la madre no ha sabido transmitir la función paterna (ha considerado a "su" hijo o hija como 'propiedad' o 'apéndice ' suyo, ó todo lo contrario, le ha despreciado absolutamente), o ya sea porque el padre o quien debería haber cumplido la función paterna, por sus actitudes (sadismo etc.) ha sido repudiado inconscientemente durante la temprana infancia.

Forclusión

Jacques Lacan, el introductor del término, lo tomó del derecho. En el "Seminario sobre la Psicosis" (Seminario III) planteó la estructura de la psicosis como efecto de la "forclusión" del significante del Nombre del Padre. Etimología[editar] Término inicialmente usado en el ámbito del derecho, compuesto por las palabras latinas: foris (fuero, foro) y claudere (cerrar); en tal sentido forclusión posee el significado de excluir y rechazar de un modo concluyente.

Historia del concepto forclusión[editar]