Institucions i polítiques publiques

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Polítiques culturals

Políticas culturales. Se puede definir la política cultural como el conjunto estructurado de acciones y prácticas sociales de los organismos públicos y de otros agentes sociales y culturales, en la cultura; entendida esta última tanto en su versión restringida, como es el sector concreto de actividades culturales y artísticas, pero también considerándola de manera amplia, como el universo simbólico compartido por la comunidad.

Políticas culturales

Las políticas culturales surgen y se desarrollan a partir de cuatro grandes principios: el valor estratégico de la cultura como difusor de estándares simbólicos y comunicativos; base en la que fundamentar las identidades colectivas, y por tanto las identidades de las naciones y de los estados; por tener efectos positivos, tanto económicos como sociales, al desarrollar la creatividad, la autoestima y una imagen positiva de las personas y los territorios; y finalmente por la necesidad de preservar el patrimonio colectivo de carácter cultural, histórico o natural.

(Bonet). Subvencions. Es morien de ganes i salivaven.

Subvencions

La crisi sistèmica i les retallades, fetes amb destral abans que amb bisturí, han posat una vegada més sobre la taula la relació entre estat i cultura. Les famoses subvencions… ¿Què vol dir discutir sobre si està bé subvencionar la cultura quan també es subvenciona l’església, la compra d’un cotxe, les fusions bancàries, els mitjans de comunicació, els partits polítics, els sindicats i fins i tot aquell famós xec bebè que tant el podia cobrar una dependenta del súper com una rendista milionària? En altres paraules, si els fabricants de cotxes no es pregunten si és lícit rebre subvencions (la seva feina és vendre; no, pensar sobre “el vendre”), els que es dediquen a la cultura, sí s’han de preguntar què significa una cultura subvencionada.

Pensar sobre els origens de la subvenció pot ser útil de cara a preveure certes perversions, ara per ara, congènites al sistema. Escric això pensant en algunes demandes sensates que han aparegut darrerament. Red Interlocal: Cultura y estrategia de ciudad: la centralidad del sector cultural en la agenda local. El pensamiento estratégico sobre cultura converge con los principios de la planificación estratégica urbana a mediados de la década de los 90.

Red Interlocal: Cultura y estrategia de ciudad: la centralidad del sector cultural en la agenda local

Si bien inicialmente se consideraba que los planes estratégicos de cultura eran sectoriales respecto a los planes estratégicos de ciudad, cada vez más los planes de cultura afectan otros sectores más allá de su ámbito “tradicional”, siempre que cumplan una serie de valores previamente asumidos: centralidad de la cultura, valor estratégico de las políticas culturales, transversalidad de las acciones y procesos culturales. En paralelo desde la planificación estratégica urbana, la cultura interviene crecientemente en aspectos territoriales, sectoriales y de cooperación internacional. CERC Centre Estudis i Recursos Culturals -

Qué cultura queremos y cómo pagar por ella. ¿Es la cultura un bien de interés general?

Qué cultura queremos y cómo pagar por ella

¿Qué tipo de cultura queremos? ¿Hay que pagar por ella o debería ser gratis? Creo que estas son preguntas que habría que hacerse (y responderse) antes de lanzarse a tumba abierta sobre algunos debates apasionados, aunque poco apasionantes por lo enrocadas de las posiciones, sobre si la razón la tienen las discográficas, los creadores, los consumidores, los ciudadanos, o ninguno de ellos.

Simplificando mucho, una primera opción consiste en considerar la cultura como un bien de interés general: es bueno que tengamos cultura, y cuánta más mejor. Testeando una institución anómala/ de Nicolás Sguiglia (Casa Invisible) « MÍNIMA COMÚN INSTITUCIÓN. ¿Qué tipo de infraestructuras y servicios necesita la multitud para producir más cooperación, más libertad, más autonomía, más creatividad, más alegría compartida?

Testeando una institución anómala/ de Nicolás Sguiglia (Casa Invisible) « MÍNIMA COMÚN INSTITUCIÓN

[1] 1. La ciudad intolerable. Debate #2 ¿Ha fracasado la crítica institucional? « MÍNIMA COMÚN INSTITUCIÓN. Los procesos de crítica institucional no son siempre visibles.

Debate #2 ¿Ha fracasado la crítica institucional? « MÍNIMA COMÚN INSTITUCIÓN

Si bien procesos como la crítica a la institución burguesa por parte del proletariado tomaban como una de sus principales armas visibilizar los conflictos de clase, muchas veces se toma posición crítica en escenarios que requieren o exigen invisibilidad. Pensemos, por ejemplo, en la puesta en cuestión de la institución familiar como proceso de crítica que ha articulado momentos de extrema visibilidad con momentos de enfrentamiento del todo invisibles. Cuando se habla de ‘prácticas micropolíticas’, muchas veces se apela a aquellos procesos que buscan actuar sobre esferas de ‘privacidad’ donde se producen y reproducen roles sociales y políticos. Su carácter ‘micro’ las convierte, muchas veces, en prácticas invisibles. Saludo, agradecimiento y deseos de buena suerte para Josep Ramoneda.

Realmente es una pena que se haya prescindido de Josep Ramoneda como director del Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona.

Saludo, agradecimiento y deseos de buena suerte para Josep Ramoneda

Sea quien sea quien le sustituya lo va a tener difícil –imposible diría yo– para poder superar e incluso mantener el CCCB en el lugar que hoy merece como punto de referencia de la producción y divulgación intelectual internacionales, pero también de la vida ciudadana en Barcelona. Me adhiero absolutamente al estupor y la protesta por la decisión de prescindir de él de su trabajo, al que el CCCB le debe prácticamente todo lo que es y parte esencial de lo que será. "Con mi salida, CiU visualiza el cambio cultural" · ELPAÍS.com. Josep Ramoneda (Cervera, 1949) tiene claro que dentro de dos semanas, cuando acabe el año, dejará su despacho del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

"Con mi salida, CiU visualiza el cambio cultural" · ELPAÍS.com

Hace un mes, el presidente de la Diputación de Barcelona, el convergente Salvador Esteve, le comunicó que no se le renovaba el contrato. En los 17 años que van desde su inauguración en 1994, el CCCB se ha convertido en un centro de referencia mundial por el que han pasado casi siete millones de usuarios, 1.964 conferenciantes, ha realizado más de 300 ediciones de festivales y actividades de los más diversos formatos (Sónar, InnMotion, OVNI, L'Alternativa, Proposta, etc.), además de ser una editorial y tener una presencia totalmente consolidada en la red (CCCBLab).

Marçal Sintes, nuevo director del CCCB. Barcelona (Redacción).- El periodista, profesor y actual director del Departamento de Periodismo de la Facultat de Comunicació Blanquerna (Universitat Ramon Llull), Marçal Sintes, será el nuevo director del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), en sustitución de Josep Ramoneda.

Marçal Sintes, nuevo director del CCCB

Sintes ha aceptado la oferta propuesta por el presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve, según informa la propia administración este lunes. Nacido en Vilafranca del Penedès en 1967, Sintes es columnista del Periódico de Catalunya y también colabora con Catalunya Ràdio, COM Ràdio, Els Matins de Tv3 y elsingulardigital.cat. Intelectuales de todo el mundo defienden el legado de Josep Ramoneda en el CCCB · ELPAÍS.com. Personalidades de primera línea del ámbito de las artes y de las ciencias sociales, que en diversas ocasiones han colaborado con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), han suscrito una carta que, bajo el título 0El CCCB, en peligro, hace un llamamiento a preservar el legado del que ha sido su fundador, Josep Ramoneda, que dejará la dirección del organismo a finales de año al no serle renovado su contrato por la nueva dirección de la Diputación de Barcelona, que preside Salvador Esteve, el alcalde convergente de Martorell.

Intelectuales de todo el mundo defienden el legado de Josep Ramoneda en el CCCB · ELPAÍS.com

Una empresa del segundo de Cultura cobró de una fundación que dirigía. Una empresa de Josep Maria Matas, recién destituido coordinador general de la Diputación de Barcelona, y Xavier Solà, actual secretario general del Departamento de Cultura, cobró en los primeros meses de 2010 más de 50.000 euros por la gestión de unos pisos de protección oficial en Vic promovidos por la Fundación Privada de Vivienda Pública de Cataluña (FPHP) de la Asociación Catalana de Municipios y Comarcas (ACM), cuando ambos ocupaban cargos directivos en la entidad municipalista. Tanto Matas como Solà son dirigentes de CDC en Osona, donde el primero es su presidente comarcal. Por aquel entonces, Matas era secretario general de la ACM y apoderado de la FPHP, y Solà, que había sido jefe de los servicios jurídicos de la ACM (2000-2007), era concejal de Urbanismo de Vic y director de la FPHP.

La empresa —Procomu Habitatges, SL, dedicada al sector de la construcción— se creó en Barcelona el 16 de abril de 2009. Aragón, la última en Cultura. Aragón es la comunidad autónoma que menos presupuesto destina a Cultura de entre las catorce regiones que ya tiene vigente su presupuesto para este 2012 (Asturias, Castilla y León y Castilla-La Mancha todavía no han aprobado el suyo) ya que los 24.794.595 euros que este año ha destinado al sector constituyen apenas el 0,46% del presupuesto total de la comunidad (5.328.716.690 euros). Un porcentaje muy alejado del País Vasco (la que más invierte en Cultura con un 2,41%) o de Extremadura (1,50%) y Navarra (1,40%) si se la compara con las líderes de este ránking e incluso de Murcia (0,69%) que tiene una población similar a Aragón y de la propia Baleares (1,31%) con unos 200.000 habitantes menos.

En términos absolutos es, sin embargo, Cataluña la comunidad que más dinero destina (301.517.110, Jack Lang · ELPAÍS.com. Parece evidente que uno de los primeros sacrificados a los pies de la crisis es el mercado cultural. Uno casi se alegra, porque ese oxímoron resultaba a veces ofensivo. Ver cómo el legado de, por ejemplo, Miguel Hernández es abandonado por las mismas instituciones que en otro tiempo lo exigían como propiedad moral y patriótica o ver cerrarse un espacio de ensoñación como el Chillida-Leku porque no llegan los fondos, sirve para comprender que lo cultural tratado como mercado estaba condenado al fracaso. El siguiente paso es la desaparición de los estamentos culturales, el cierre de oficinas y ministerios y ese sacrificio tan populista de pensar con determinación que el Museo del Prado no es necesario si carecemos de camas de hospital. Sin embargo, me sorprendió que uno de los ejes de los socialistas franceses en su campaña de primarias fuera el fortalecimiento de las industrias culturales.

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