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¿Por qué se sigue escribiendo Méjico en España? Durante el primer tercio del siglo xx, paralelamente a una progresiva decadencia política, hubo en España una verdadera explosión de desarrollo intelectual y artístico. Entre las generaciones del 98, del 14 —suponiendo que exista— y del 27 se sumaron en nuestro país muchos pensadores y artistas que se han hecho universales o, por lo menos, muy conocidos en todo el mundo hispánico: Picasso, Dalí, Ortega, Unamuno, Lorca, los Machado, Juan Ramón Jiménez, Azorín… —no sé ni pa’ qué empiezo la lista, porque no se acaba nunca. En general, había un interés tremendo por lo que estaba pasando en España y no tanto por el resto del mundo, con la posible excepción de las vanguardias francesas.

La actividad artística y cultural, en todo caso, era enorme. En aquellos mismos años, y después de superar la Revolución y la Guerra Cristera, también hubo mucha actividad institucional en México, que empezaba a consolidar su nueva identidad revolucionaria y laica. Santiago M. Los pronombres. II.1. Pronombres personales sujeto El sujeto es el que hace la acción.

El pronombre personal, tanto sujeto como complemento, se sitúa siempre inmediato al verbo. En español, el pronombre sujeto de 1² y 2² persona se emplea solamente en casos en que es precisa la aclaración o en que se pone énfasis sobre él. Nosotros no podremos venir. Tú eres el que debe hacerlo En la inmensa mayoría de los casos, la forma verbal incluye la indicación que permite la determinación del sujeto. ¿Todavía no has comido? En cuanto al de 3² persona, el pronombre personal sujeto también se suprime siempre que no sea necesario para la claridad. Suponemos que llegará hoy Y si es indispensable, generalmente se enuncia el nombre en vez de sustituirlo por un pronombre. Suponemos que mi hermano llegará hoy. En español hay algunos verbos en que la acción recae sobre el propio sujeto. Ej Me llamo Javier. Me lavo todas las mananas. Me desnudo ante el espejo.

Ejs Pedro ama a Carmen. El torero mata el toro. Ejs III.1. III.2.a. Diátesis (gramática) La diátesis gramatical es una categoría gramatical que describe el número de argumentos verbales obligatorios para un cierto tipo de predicación verbal. El término proviene del término griego diathesis usado por los gramáticos griegos para referirse a la voz gramatical en griego antiguo. Sin embargo, modernamente el término diátesis gramatical es un poco más general que el de voz gramatical. (1a) Juan comió mucha fruta ese día (1b) Juan estaba comiendo en ese momento Aunque usualmente comer se cataloga como "transitivo" porque potencialmente puede llegar a presentar dos argumentos (un agente y un tema/paciente) en (1b) se aprecia que no aparece ningún complemento (tema/paciente), en esa oración el verbo se interpreta como una descripción del proceso y tiene un significado o matiz ligeramente diferente del que tiene en (1a).

Las diátesis transitivas se refieren a configuraciones predicados verbales que tienen dos argumentos nucleares, llamados convencionalmente sujeto y objeto. Les regañé. Transitividad (gramática) En las lenguas nominativo-acusativas, el argumento externo se marca en caso nominativo y el interno en acusativo. Otra manera de explicar la transitividad es considerarla como una relación de determinación semántica donde el verbo es el determinado y el complemento directo es el que precisa, orienta o determina la acción verbal.

Así, los verbos transitivos son los que necesitan acotación semántica porque su significado es muy amplio, vago o general. Por el contrario, los verbos intransitivos son aquellos que, siendo autosuficientes semánticamente, no necesitan de ninguna determinación u acotación. La existencia de verbos transitivos en todas las lenguas permite clasificarlas desde el punto de vista tipológico en nominativo-acusativas, ergativas, inactivas, etc. En lo que sigue denominaremos a los dos participantes principales de un verbo transitivo A (sujeto-agente) y O (objeto-paciente) y denotaremos al único participante de un verbo intranstivo S (sujeto simple)

. (1a) No quiero hacerlo. Porqué, por que, por qué, porque. ¡Me tiene freído! Lunes por la mañana, cinco minutos antes de cualquier junta: —¡El documento! ¡Todavía nos falta el documento! —No falta. Ya está imprimido. —Impreso. Se dice impreso. —¡Me tienes freído con tanta corrección! —¡Frita estoy yo! Primero hay que explicar que impreso, freído, bendecido, absorto, maldecido y corrupto —entre otros— son verboides conjugados en participio, es decir, son formas no personales del verbo que pueden funcionar como el núcleo del predicado —el verbo— de una oración o desempeñar otro papel: sustantivo, adverbio y, en el caso específico del participio, adjetivo: «Es interesante ver cómo el pueblo entero venera al niño bendito.»

Sin embargo, el caso de estos verbos es especial, porque tienen dos participios, uno regular y uno irregular, y ambos son correctos: Lo importante aquí, como en muchos otros casos que se refieren a la lengua, es que, como diría Eugenio Coseriu, «el uso hace la norma». Así, no es común que escuchemos que un político ha corrupto determinado partido. Pronombres clíticos,enclíticos y proclíticos. Wikilengua - Uso, norma y estilo del español.