Algunos consejos artísticos para vagabundear por las ciudades – Arte, cultura y espectáculos – Noticias, última hora, vídeos y fotos de Arte, cultura y espectáculos en lainformacion. Algunos consejos artísticos para vagabundear por las ciudades Aquellos genios de los años sesenta estaban embriagados de libertad, y también un poco de alcohol, y se lanzaban a las calles de París y no veían las piedras y los parques con la apariencia de la simple vista.
Percibían su pasado y su significado al mismo tiempo. Lo llamaban deriva. Iban a la deriva. La deriva era “una forma de deambular aleatoriamente por las calles” define Servando Rocha en Historia de un incendio. Situacionista era Guy Debord quien, junto a sus amigos, vagabundeaba durante días y noches buscando en la ciudad los rastros de un pasado oculto tras reordenaciones.
La amistad + Conversación con un ... - Jordi Llovet. El declive de las humanidades. "Mire vuestra merced que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino”.
Y se supone que, quien más quien menos, ya sabe lo mal que acabó el lance impetuoso. O quizá no, vista la aureola de futilidad que acompaña últimamente a los conocimientos de humanidades en la sociedad española, según denuncia Jordi Llovet, crítico de literatura y filósofo, en su libro Adéu a la universitat. L'eclipsi de les humanitats (ed. Galaxia Gutenberg), de reciente aparición. Pero el drama va más allá de que poseer la cultura general comúnmente asociada a las humanidades no sea ya un valor que realce a una persona ante sus congéneres.
“No se puede articular una democracia sólida sin una población soberana en lo intelectual, sin una ciudadanía ilustrada –arguye Jordi Llovet–. Pero en España eso no engancha. La fuerza del anonimato... ¿un nuevo lugar para mirar nuestro mundo? Madrid, 16 ago (EFE).- El anonimato gana hoy un protagonismo, un peso y hasta un valor, en un mundo conectado por internet, que nunca hubiéramos pensado, pero cuya fuerza vemos en las movilizaciones del Magreb o del 15M, constata el filósofo Manuel Cruz al hablar con Efe del libro "Las personas del verbo (filosófico)", que ha coordinado.
Una obra colectiva, editada por Herder, en su colección "Pensamiento" que este filósofo conduce para prestar atención crítica a la realidad de lo contemporáneo. Algo que "no es tan fácil -precisó Cruz a Efe- porque implica estar a la altura de esos desafíos que plantea el presente con sus novedades y sorpresas. Porque ser contemporáneo no es simplemente ser coetáneo, es dejarse afectar por lo nuevo que nos asalta, sin negarlo, ni verlo como pérdida". Carga que vemos -comenta Cruz- cuando en catalán se recurría al "vos", que sin el matiz del usted, más lejano y despegado, denotaba más proximidad y autoridad hacia una persona mayor querida y respetada.
Llamémosle voracidad. Pasa igual que con la peregrina idea de convertir el castillo de Montjuïc de Barcelona en un Centro Internacional por la Paz.
Proyectamos en la esfera pública lo mejor de nuestras aspiraciones, casi como la sublimación de los ideales que querríamos que nos definieran, al estilo de cómo la Atenas de Pericles llenó los frisos del Partenón con la imagen autocomplaciente de una comunidad en paz consigo misma y con los otros. Mientras tanto, sin embargo, se entregaba a una guerra cruenta contra Samos y ponía en marcha las guerras del Peloponeso. También nosotros, que vivimos en un mundo de guerras y conflictos, podemos engañarnos pensando que es posible pensar en la paz ahorrándonos el aprieto de pasar por los conflictos que marcan la agenda de estos tiempos convulsos. Durante los pasados años noventa, también nos entretuvimos en reflexionar sobre la esfera pública a partir de lo que entonces denominamos "el giro ético". #2 Humanisme i democràcia. “Més que valorar l’humanisme com un luxe imprescindible cal veure si ens podem permetre el luxe de prescindir-ne, de no confiar en les humanitats” Marta C.
Nussbaum Gràcies a les prescripcions del CERC mitjançant el seu butlletí d’adquisicions (al que recomano subscriure-s’hi) ha caigut a les meves mans Sin fines de Lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades, de Martha C. Nussbaum. D’una forma o altra arribo a aquesta lectura com una segona temptativa després de la lectura del llibre Adéu a la Universitat. Infiltrada entre mujeres de la limpieza · ELPAÍS.com.
Florence Aubenas (Bruselas, 1961) ya ha estado dos veces en el infierno.
La primera, en 2005, cuando la reportera fue secuestrada en plena guerra por los iraquíes, que la mantuvieron seis meses en un zulo, ojos vendados, estirada, apenas dos visitas al baño al día, experiencia que aún no ha vertido en libro. La otra, no hace ni dos años, en la normanda Caen, cuando dejó su curriculum vitae reducido al bachillerato y sin experiencia laboral alguna y, teñida de rubio, infiltrándose a lo Günter Wallraff, decidió apuntarse a las oficinas del paro francés para ver cómo se traducía esto de la crisis en la piel y no en los parquets bursátiles. No pasó de mujer de la limpieza (700 euros al mes haciendo malabarismos con cinco trabajos al día y pagando más de 300 de alquiler) en un contexto de degradación, precariedad y desorientación angustiantes.