Charles Baudelaire's Fleurs du Mal. Los libros prohibidos. El futuro de la lectura. Leemos todos los días. A todas horas. Inconscientemente. La información nutricional de la caja de cereales, las señales de tráfico, la factura de la electricidad, las vallas publicitarias.
Conscientemente. Una novela de Jonathan Franzen, el periódico, el muro de Facebook, los resultados de una búsqueda en Google. Somos más lectores que nunca. Día tras día leemos titulares sobre la desaparición del libro físico y los correspondientes desvelos de editores, libreros, bibliotecarios, pero, cuestiones de mercado aparte, nosotros, los lectores, ¿cómo leeremos en el futuro? 1 Una vieja tecnología. “La tecnología es todo aquello que fue inventado después de que tú nacieras”. Hasta hace no demasiado, la primera acepción del Diccionario de la Real Academia Española bastaba para describir qué era un libro: “Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen”.
Siempre habrá libros muy aumentados, como los infantiles, con un despliegue muy llamativo. El caso Berciani, de Alan Pauls « El cajón. Who Would Dare? by Roberto Bolaño. The books that I remember best are the ones I stole in Mexico City, between the ages of sixteen and nineteen, and the ones I bought in Chile when I was twenty, during the first few months of the coup. In Mexico there was an incredible bookstore. It was called the Glass Bookstore and it was on the Alameda. Its walls, even the ceiling, were glass. Glass and iron beams. From the outside, it seemed an impossible place to steal from. And yet prudence was overcome by the temptation to try and after a while I made the attempt. The first book to fall into my hands was a small volume by [the nineteenth century erotic poet] Pierre Louÿs, with pages as thin as Bible paper, I can’t remember now whether it was Aphrodite or Songs of Bilitis.
From the mists of that era, from those stealthy assaults, I remember many books of poetry. After that, after I stole that book and read it, I went from being a prudent reader to being a voracious reader and from being a book thief to being a book hijacker. | Letras Libres. Queen Victoria's Journals - Home Page. Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen. Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke) Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. El Libro Total - La Biblioteca digital de América.