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Leyendas de Pescadores

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El mohan o Poira. Ondina - Seres Mitológicos y Fantásticos. Las ondinas son una variedad de ninfas, propias de lagos y aguas dulces. Su formación transcurre en las mismas condiciones que las de cualquier ninfa pero, normalmente, son fuerzas elementales del agua las que dan vida al cuerpo femenino. Las ondinas tienen el cuerpo azulado o verde, los dedos de las manos y pies ligeramente palmeados, las orejas puntiagudas y los cabellos muy largos y azules, amarillos o verdes. Pueden respirar tanto en el agua como en el aire. Son criaturas muy alegres y traviesas, y se dice de su risa que es capaz de hechizar a los viajeros y marineros que se encuentran con ellas, hasta el punto de perder la voluntad. Las ondinas no son malvadas, su carácter es neutral, sin embargo siempre se ha pensado que son perversas debido a las miles de historias se que cuentan de cómo algunos pescadores han encontrado la muerte al tener cerca a una ondina.

Palabras mágicas: acuático, agua, ninfa, ondina. Ondine, la leyenda del mar - NUBEOX VIDEOCLUB. San Lorenzo, Manta , Ecuador y la Historia de la Sirena Encantada.mp4. Los Pescadores y el Caleuche (Leyendas de Chiloé) Cuentos y Leyendas de Honduras - Los Pescadores 1-2. Teófico el pescador - El encanto (Piura) | Mitos y Leyendas de Perú. Cuentan viejos pescadores que desde mucho tiempo atrás, del puerto de San Pedro del distrito de Pariñas - Provincia de Talara, todos los días y a muy tempranas horas de la madrugada numerosos pescadores se hacían a la mar en sus "balsillas" (pequeñas embarcaciones artesanales, confeccionadas de troncos de palillo entrelazadas con soga, una vela detela de lona gruesa y dos remos en ambos costados que le permitían desplazarse con mayor facilidad), con la finalidad de pescar en especial peje blanco, cabrilla, y ojo de uva, por ser más apreciados por su sabor, tanto para el consumo familiar como en el mercado donde alcanzaban mejores precios y por consiguiente obtenían mejores ingresos.

Como era natural, por tratarse de una actividad riesgosa, por lo general tenían que afrontar serios problemas, pero a veces la situación se les complicaba, sobre todo cuando tenían que enfrentarse a fuertes remolinos con riesgo de perder sus vidas. Mitos y leyendas del mundo: EL ROBLE Y EL PESCADOR. Cuenta la leyenda albanesa que una vez existió un pescador muy pobre, llamado Eduardo, que para mantener a su esposa y a sus cinco hijos, partía todos los días al mar en busca de alimento. Pero la mala fortuna quiso, que durante diez días Eduardo no consiguiera pescar siquiera un pez. Una mañana, cuando Eduardo se dirigía al mar, se encontró con el rey Julián, que al conocer su historia, decidió ayudarle y le dijo: -Cada vez que atrapes algo con tus redes, tráelo a palacio. Yo te pagaré su peso en oro. Ante esta perspectiva, Eduardo salió feliz a la mar, pero para su desesperación, al final del día no había conseguido atrapar nada con sus redes.

Triste, regresó a su casa, no sin antes probar suerte por última vez cerca del muelle. Al sacar las redes, lo único que había pescado era una pequeña hoja de roble dañada por el agua. -Esa hoja es tan liviana que ni siquiera moverá la balanza. El secreto de la hoja tenía su origen en la infancia de Eduardo. Apuntes Veracruzanos: Leyenda del pescador desaparecido. Juan Manuel era un joven de 17 años de edad que desde muy pequeño acompañaba a su padre a pescar, ya que era de lo que ellos vivian; a los 10 años su padre desapareció atrapado en un temporal en las inmensas aguas del mar y nadie supo más de él.

Juan Manuel tuvo que hacerse cargo de mantener a su familia, y en una pequeña embarcación que tenían se lanzaba al mar todos los dias, sorteando los peligros que este representa, en un principio se acercaba al bajo de hornos por estar cerca de la playa y ahi por espacio de tres o cuatro horas lograba la pesca suficiente y regresaba a casa. Pasó el tiempo y Juan Manuel llevaba una vida apacible junto con su madre y hermanos; y cuando no salía de pesca, se recreaba mirando el bajo de hornos y del soldado, recordaba a su padre y sus salidas a pescar con él; su madre se encargaba de comprar todo esos dias en que Juan Manuel descansaba. Etiquetas: Leyendas. Escila | Mitos y Leyendas. Escila Escila es una figura conocida sobre todo por la Odisea, donde aparece como mons­truo marino junto al torbellino Caribdis, formando un peligroso estrecho -probablemente el de Mesina- completamente imposible de navegar.

Antes de esto había sido una hermosa ninfa marina que se ha­bía permitido rechazar a multitud de pre­tendientes. Entre todos los que habían pretendido sus favores estuvo el dios marino Glauco, cuya primera forma fue la del mortal Glaucis. Pero posteriormente fue transformado en tritón, con cabeza y torso de hombre, y cola de pez, cuando puso sus pies sobre un arroyo virgen siendo pescador. Vació su red sobre la hierba para contar su pesca y los peces recobraron la vida y regresaron al mar. Sorprendido, Glaucis probó la hierba y experimentó una irrefrenable ne­cesidad de sumergirse en el agua. Escila, a quien le contó este cuento, no mostró interés en él, de manera que Glauco consultó a la hechicera Circe (ver Circe). Historia del pescador que se casó con una foca | Mitos y Leyendas. Historia del pescador que se casó con una foca Entre los habitantes de las islas Shetland y Orkney existen multitud de leyendas que hacen referencia a uno de los ani­males más habituales de sus costas, las focas.

De hecho creían fir­memente que las focas podían en ocasiones despojarse de su piel para jugar en la arena bajo la forma de hombres o mujeres. Así cuenta la leyenda que un día existió un pescador que paseando por una cala oculta descubrió a dos hermosas mujeres que jugaban a darse caza mutuamente, mientras apoyadas en una roca vio dos pieles de foca, extrañado ante este suceso tomó una de ellas para examinarla. Las mujeres, al advertirlo, corrieron a recuperarlas, una de ellas aferró la piel tendida en el suelo, y echándosela por encima se sumergió en el mar; mientras la otra joven suplicó que le devolviera su piel, ya que se­ría la única manera de volver al mar. Los niños de oro. Un cuento de los hermanos Grimm Hermanos Grimm 9.4/10 - 30 votos Los niños de oro Éranse un hombre y una mujer muy pobres; no tenían más que una pequeña choza, y sólo comían lo que el hombre pescaba el mismo día. Sucedió que el pescador, al sacar una vez la red del agua, encontró en ella un pez de oro, y mientras lo contemplaba admirado, púsose el animal a hablar, y dijo: - Óyeme, pescador; si me devuelves al agua, convertiré tu pobre choza en un magnífico palacio.

Respondióle el pescador: - ¿De qué me servirá un palacio, si no tengo qué comer? Y contestó el pez: - También remediaré esto, pues habrá en el palacio un armario que, cada vez que lo abras, aparecerá lleno de platos con los manjares más selectos y apetitosos que quedas desear. - Si es así - respondió el hombre, - bien puedo hacerte el favor que me pides. - Sí - dijo el pez, - pero hay una condición: No debes descubrir a nadie en el mundo, sea quien fuere, de dónde te ha venido la fortuna. El pescador y su mujer. Había una vez un pescador que vivía con su mujer en una choza, a la orilla del mar. El pescador iba todos los días a echar su anzuelo, y le echaba y le echaba sin cesar. Estaba un día sentado junto a su caña en la ribera, con la vista dirigida hacia su límpida agua, cuando de repente vio hundirse el anzuelo y bajar hasta lo más profundo y al sacarle tenía en la punta un barbo muy grande, el cual le dijo: -Te suplico que no me quites la vida; no soy un barbo verdadero, soy un príncipe encantado; ¿de qué te serviría matarme si no puedo serte de mucho regalo?

Échame al agua y déjame nadar. -Ciertamente, le dijo el pescador, no tenías necesidad de hablar tanto, pues no haré tampoco otra cosa que dejar nadar a sus anchas a un barbo que sabe hablar. Le echó al agua y el barbo se sumergió en el fondo, dejando tras sí una larga huella de sangre. El pescador se fue a la choza con su mujer: -Marido mío, le dijo, ¿no has cogido hoy nada? -¿No le has pedido nada para ti? -¡Ah! -¡Ah! -¡Ah! -¡Ah! -¡Ah! Creación literaria en Primaria: Leyenda: "El pescador" Había una vez un pescador que era igual que los demás. Este señor tenía mala suerte, echaba la red, la subía y no había ni un solo pez.Decidió ir al medio del lago a probar si tenía más suerte, pero no cambió.Un día con mucha niebla el pescador tiró la red con tanta fuerza que no supo dónde cayó, de repente una fuerza tiró de la red y el pescador pensó que había pescado la pieza más grande de su vida, y cuando sacó la red vio una carpa bellísima.

La carpa le suplicó que no la dejara sufrir porque se había enganchado la cola en la red y se le estaban secando las escamas, y el pescador le dijo que no la iba a matar, que la iba a dejar libre.Entonces la carpa se lo contó a su padre, y éste para darle las gracias le dio un trozo de red y cada vez que la ponía en el agua le salían tesoros, perlas, dinero…Y así tuvo suficiente para vivir. El pescador Urashima, leyenda japonesa. Cuentan que hace muchos años vivía en Japón un joven pescador, hábil con los anzuelos y las redes aunque un poco olvidadizo, llamado Urashima.

Dicen asimismo que una tarde en la que este había salido a faenar con su barca, al izar las redes encontró atrapada en ellas una gran tortuga verde. Aunque esta podía proporcionar alimento para él y sus padres durante varios días, Urashima se apiadó de ella y la devolvió al mar. Mientras lo hacía sintió que el sueño se apoderaba de él.

Al poco de cerrar el pescador los ojos, una hermosa doncella surgió de entre las olas y, tras subir a la barca, dijo: ―Soy hija del dios del mar. La princesa se sentó entonces al lado de Urashima y cogió un remo; el pescador empuñó el otro y ambos comenzaron a remar. Este se alzaba en un solitario islote en mar abierto. Allí vivió Urashima agasajado por los súbditos del dios del mar. Nada más tocar la caja, Urashima sintió que su visión se nublaba y perdía la consciencia. Share.