background preloader

23161746

Facebook Twitter

Susana

Literatura Infantil

Las arrugas de la abuela (Simona Ciraolo) “Todo cabe en un jarrito”, de Laura Devetach. “La Viejita de un solo diente vivía lejos, lejos, a orillas del río Paraná.

“Todo cabe en un jarrito”, de Laura Devetach.

Su rancho era de barro, y el techo de paja tenía un flequillo largo que apenas si dejaba ver la puerta y las dos ventanas del tamaño de un cuaderno. Vivía sola, pero su casa siempre estaba llena. Si no venían los perros, estaban las gallinas, estaba el loro y la cotorra, que era más entendida que el comisario.Si no estaba la cotorra, estaba algún vecino viajero. Y no se podía pasar por la casa de la Viejita sin parar a tomar unos mates, porque ella siempre tenía algo para convidar al cansado. Algunas veces sucedió que en las tardecitas calientes se juntaban todos: perros, gatos, loros, chicharras, vecinos de pie o a caballo, vaquitas de San Antonio que se dormían en la higuera y malones de mosquitos que cantaban y querían comer. Y era terrible, porque en el jarro ya no entraba ni el pelo de un gato.

Ema Wolf. A medida que pasaban los años la cara de la nona Insulina se volvía más lisa y desarrugada.

Ema Wolf

Las manos más firmes, la espalda más derecha. Hasta se notaba que crecía un poco. Con el tiempo se le afirmaron los dientes y dejó de usar bastón. Por esa misma época le empezaron a gustar más los tacos altos que las pantuflas. En unos años nació su último nieto; y poco después, el primero. Se jubiló de maestra de piano. Pronto le desaparecieron las primeras canas. Cuando quiso acordarse ya faltaban veinte años para su casamiento con el joven Beto Fregolini. Hasta entonces fue criando a sus dos hijos, que le daban cada vez más trabajo a medida que se hacían chicos. Asi asi asa. Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch. Por María Belén Alemán (*) mariabaleman@hotmail.com Entrar al libro La durmiente implica todo un desafío lector donde el texto de Ma.

Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch

Teresa Andruetto y las ilustraciones de Istvanch presentan la posibilidad de múltiples lecturas. " Mi perro Roberto " Mercedes Sosa y René Pérez- "Canción para un niño en la calle" Es que somos muy pobres - Juan Rulfo. LA MUERTE EN LA CALLE DE JOSÉ FELIX FUENMAYOR. Hoy me ladró un perro.

LA MUERTE EN LA CALLE DE JOSÉ FELIX FUENMAYOR

Fue hace poquito, cuatro o cinco o seis o siete cuadras abajo. No que me ladrara propiamente, ni me quería morder, eso no. Se me venía acercando, alargando el cuerpo pero listo a recogerlo, el hocico estirado como hacen ellos cuando están recelosos pero quieren oler. Después se paró, echó para atrás sin darse vuelta, se sentó a aullar y ya no me miraba a mí sino para arriba. Ahora no sé por qué me he sentado aquí sobre este sardinel, en la noche, cuando iba camino de mi casa.

También por primera vez pienso que mi casa está lejos, y esta palabra me suena extraña. Yo digo "casa" pero no es más que una cuevita a la salida de la ciudad, casi en el puro monte. A veces es más de diez, porque cojo a un caballerazo en un momento así, y entonces puede haber para el almuerzo y hasta para la comida.

Una vez tuve un problema de mucha plata. Esta es la voluntad de Dios, pensaba yo, caminando; él me dirá lo que me corresponda hacer. El trino del diablo. La casa de muñecas katherine mansfield Vendido en Venta Directa .. Cuenta Cuentos: El Príncipe Feliz (de Oscar Wilde) La importancia de hacer visible el lado invisible de la pobreza. Es la única forma de diseñar buenas políticas públicas para combatir la desigualdad y la exclusión.

La importancia de hacer visible el lado invisible de la pobreza

El Semáforo de la Pobreza es una iniciativa que está mostrando buenos resultados en lograr una mejor definición del fenómeno. Permite a las propias familias medir su nivel de pobreza e identificar estrategias personalizadas para solucionar carencias específicas. “Todas las familias ricas son iguales; pero cada familia pobre lo es a su propia manera”. Esta afirmación tan contundente está inspirada en el inicio de la novela Ana Karenina, del escritor ruso León Tolstoi. La original se refiere a la felicidad, no a la pobreza, y es sin duda una de las frases más famosas de la literatura universal. Burt fue uno de los protagonistas del Foro Pobreza y Desigualdad ‘Escondida’ que organizó hace dos semanas el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

Entre los que estudian la pobreza hay consenso de que el fenómeno no es solo un problema de ingresos, sino también de factores subjetivos.